jueves, 13 de junio de 2019

Un poco de luz sobre el dudoso arte de gobernar. EL MIEDO. Historia y usos políticos de una emoción. De Patrick Boucheron y Corey Robin.

 El miedo es otra maravilla leída, que debo a la recomendación generosa  e interesada (para tener alguna conversación posible sobre ciertos temas) de Germán García, y que viene como anillo al dedo por estas horas, en nuestro país. 
Es un debate entre dos profesores (Boucheron francés, y Robin americano), publicado en 2015 en Lyon, y en 2016 en Argentina. Se trataba de conversar sobre la dimensión política del miedo y su uso por los gobiernos de turno. 
El prólogo de Renaud Payre nos despierta pronto de todo tipo de adormecimiento (sobre todo para los que no provenimos de las Ciencias Políticas): citando a Robin que evoca a Hobbes dice: "(...) el ardid del poder es ante todo instrumentalizar la amenaza externa contra los disidentes internos. La astucia es "utilizar la amenaza de los enemigos de afuera como pretexto para reprimir a los enemigos de adentro". 
La primera emoción, por su importancia y trascendencia, en las investigaciones de ciencias humanas y sociales, es el miedo.
En este debate imperdible no sólo se referirán los participantes a los conceptos y abordajes de la emoción de las ciencias políticas, sino que se ocuparán del uso de la lengua para nombrar el miedo, del arte. Boucheron planteará que tener miedo es prepararse para obedecer. Robin por su parte, señala la existencia de una infraestructura política del miedo (por ejemplo, en EEUU post 11/9), y separa la psicología de las masas, de la generación del miedo en tanto proyecto político.
La república, dirá Boucheron, "pierde pie en cuanto ya no se comprende como un equilibrio pacificado entre los diferentes miedos que la dividen". Se impondrá entonces, para Robin, "organizar el miedo".
En el debate surgen preguntas "menores" como: ¿"cómo institucionalizar la economía emotiva que hace surgir el ejercicio del miedo?". 
Algunos atisbos de un leve optimismo al final del debate dejan un sinsabor a los que lo leímos después del 20 de enero de 2017 (fecha en la inexplicablemente para muchos, consigue asumir la presidencia de EEUU Donald Trump). Los expertos en ciencias políticas quizás tengan una idea de cómo la utilización del poder político y de los mass media lograron acallar voces incipientes de disidencia surgidas en el país del norte (como el Black lives matter).

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