lunes, 2 de marzo de 2026

WESER. Un film de Fernando Spiner. Los amores, las esperas y las distancias, la muerte, la poesía y el mar. Siempre el mar.


 Si suelen leerme tendrán muy presente a Fernando Spiner. Lo conocí a partir de su bellisimo film ABALLAY. El hombre sin miedo. Film que no me canso de seguir recomendando. 

Supe que el el Malba se estaba exhibiendo su film WESER y quise verlo.

Está relacionado con La Boya, ese otro film hermoso que vi en pandemia y que logró que casi llegara a sentir el impacto de las olas del mar sobre el cuerpo, cuando estábamos todos confinados en nuestros hogares. 

En La Boya se trataba principalmente de la reconstrucción de su historia con el padre. 

Esta vez se trata de una exploración por las distintas modalidades que asume el amor; por la memoria, la propia y la histórica; por una pregunta que sin estar formulada, recorre todo el film: cómo acercarse dignamente a la muerte. Las respuestas son dos: con la poesía y con el mar. 

Un taller literario, con algunos miembros conectados desde otros lugares del mundo (el film transcurre en pandemia) que eligen y leen a los demás, un poema relativo al mar. Varios poetas acuden a la cita, entre ellos T.S Eliot y Pizarnik. Entre lectura y lectura, entre poema y poema, sobre ese telar signo infinito de la vida que es el mar, se van tejiendo, hilando, conectando las historias vitales de los personajes. Los exilios, las muertes solitarias, los olvidos imprescindibles para continuar con una vida que tal vez no se habría elegido si no se hubiera puesto en juego la propia existencia... todo esto es tramado finamente en el film que agradecí ver porque, y como del mar se trata, me sumergió en las profundidades de los sentimientos más humanos. 

Bellamente filmada, con actuaciones impecables, sin ninguna estetización ficticia (es muy fuerte ver a Daniel Fanego, ya fallecido, con un aspecto claro de estar atravesando una enfermedad terminal, que sin embargo no logró privarlo de estar en la pantalla) y con música hermosa, WESER es un film que conmueve, en un momento del país complejo y en gran medida doloroso para muchos, aquellos que quedarán como víctimas del naufragio... Porque conocer el mar implica saber que hay tormentas que pueden ser letales.... que pueden hacernos perder el rumbo, y que cuando eso sucede es primordial mantenerse a flote.

La pueden ver en el Malba todos los sábados de marzo a las 18. 

sábado, 28 de febrero de 2026

MAN ON THE RUN DE PAUL MCCARTNEY. REINVENTAR LA VIDA.


 No voy a ser objetiva. No puedo serlo ni quiero. Porque este hombre y los tres que con él conformaron esa anomalía mágica y misteriosa llamada Los Beatles, son parte de mi vida, de mi ADN, de mi carne y mis huesos, de mi sensibilidad en y por la vida. 

Este documental de poco menos de dos horas, y que por momentos es sinuoso, narra con imágenes muy bellas y documentos filmicos de situaciones bastante épicas, la epopeya de un hombre que a la joven edad de 27 años, siente que su vida a llegado a su fin. En sus palabras, Los Beatles eran toda su vida. Habían recorrido juntos, con John, George y Ringo, en solo 15 años, un sendero que muchos no lograríamos ni en mil vidas.  

Este hombre, cuando John anuncia que deja el grupo siente el impacto equivalente al del divorcio de alguien que se ama, y que te dice que ya no te necesita (creo que jamás dejaron de amarse como hermanos), y que quiere transitar otros caminos, lejos tuyo. Siente también que no volverá a escribir una canción más, sin John. Tiene plena conciencia de que y al decir de Sean Lennon, se disolvía la química creativa más poderosa del milenio. Baste como testimonio saber la historia de su temazo Oh darling, escrito para John en el momento de la ruptura: "Oh! querido, si me dejas, jamás podré hacerlo solo... " dice. 
Entonces se retira con Linda y sus hijas (eran dos por entonces, Heather de un matrimonio anterior de Linda, que Paul adopta, y Mary) a una finca en Escocia. Se entrega por meses a la bebida y a la depresión hasta que la fuerza natural que lo habita y la compañía de Linda,  le hacen sentir que todavía esa fuerza late dentro de él. Comienza allí una búsqueda, insatisfactoria por algunos años, que lo lleva por el camino indicado. Forma Wings, y al cabo de un tiempo y algunos discos, vuelve a la ruta, a los estadios, al contacto con el público, que no lo olvidó y que sigue idolatrándolo. Para él, el sentimiento aun no lo colma: todo lo que hace es comparado automáticamente con Los Beatles...y resulta no tan sublime. Sin embargo....

Hay una escena en la que él se encuentra en algún lugar con acantilados sobre el mar, de vacaciones con su familia. Relata que como no había playa, para meterse al mar había que esperar la ola correcta que te llevaría a la profundidad suficiente para evitar las rocas. Lo mismo para salir: esperar la ola que lo depositaría ileso, encima de las salientes rocosas. Esa metáfora (muy de Steve McQueen en Papillon - Steve aparece en el film-) le dice, le enseña algo... debe seguir, aunque "El" momento aún no haya llegado. Y eso es lo que hace. Sigue. Falla, pero falla cada vez mejor, como diría Beckett. 

Entonces le prueba al mundo pero sobre todo, se prueba a si mismo que ha logrado, según sus palabras, la realización de un sueño imposible: seguir respirando, viviendo, cantando y haciendo música por el resto de sus días. Sin Los Beatles pero teniendo plena conciencia de que SIEMPRE será un ex Beatle, y de que conformó junto con John, la dupla musical creativa más potente del milenio. 

Hay algo en este hombre que es una sutileza, para mí, pero que hace una enorme diferencia, cuando lo vemos por ejemplo, subirse por semanas seguidas, a un escenario por tres horas, a sus 83 años: hay músicos que hacen música en su vida, para vivir. Para Paul, pienso, la música ES vida. SU vida. 

Por eso, hace unos siete años, en el momento más difícil y doloroso de mi vida (parecido a lo que vivió él con John pero en mi caso, sin creatividad musical) escuché casi con exclusividad ese disco épico, grabado en vivo: Wings sobre América. Lo escuché casi de manera maníaca, seguido, muchas veces por día, cada día, por meses.... Porque al hacerlo y sin que él lo supiera, se me aparecía Paul, y me decía: "no llores más. Tomá mi mano. Vamos, que te quiero llevar al punto exacto en el que aun, late la vida". 

Tendría que estar loca para tratar de ser objetiva. Jamás se es objetivo en el amor. Y el mío es incondicional. Los cuatro chicos de Liverpool, y como solistas, en mayor medida Paul, son la fuente de felicidad y alegría más fiel y constante que existe en mi vida, desde hace más de 50 años.

Lo ven en Amazon Prime video o si no están suscriptos, lo encuentran en ok.ru, que es donde lo vi yo.