sábado, 25 de julio de 2026

LA ODISEA de NOLAN. EL DESTINO Y EL EXCEPCIONAL.

Adaptación del poema homérico homónimo, llega a Buenos Aires con cierta expectativa. Intenté verla sin éxito, en la computadora. Lograba ver cuarenta minutos y la dejaba. Así dos veces. Entoces, por recomendación de un amigo en el que confío, decidí verla en el cine. Muy buena decisión.

La Odisea es un film para ver en el cine. Gana en impacto visual y en belleza. Punto uno. No fui teniendo en mente el texto de Homero, porque lo leí hace décadas. Fui a poner a prueba la eficacia dramática, argumental y estilística, en definitiva artística del film. 

Me repito, lo se, pero dura casi tres horas!! Una eternidad para mí. Siempre digo que cuando un film dura más de dos horas, espero ver una obra maestra. La Odisea de Nolan me puso en un aprieto: no me pareció una obra maestra pero a la vez me gustó muchísimo. 

La divido en tres partes, casi equivalentes a la hora de duración cada una. La primera hora se me hizo lenta tanto en la compu como en el cine. Carente de impacto visual y dramático. La parte del cíclope me resultó totalmente lavada,opaca, gris. Casi como las escenas con Calipso. 

Todo así hasta el desembarco en la isla de Circe. Esta escena me resultó de una crudeza inusual (tanto en la compu como en el cine) a tal punto que la chica a mi lado, no podía mirar la pantalla y desviaba la vista!! Tremendísima escena. Muy muy lograda. Ahí comienza la segunda parte para mi. Mucho más intensa, dramática y por qué no, entretenida. El nudo argumental que se resolverá en el final parte de allí. 

La ultima hora directamente me pareció épica. Maravillosa. Intensísima. Atrapante desde todo punto de vista. Los personajes ganan en expresividad (la escena con Odiseo resistiendo el canto de las sirenas debe haber sido lo mejor que al menos yo ví de Matt Damon). Y el conflicto escala a su máxima expresión, hasta el encuentro, ya en Itaca, entre Odiseo (disfrazado de mendigo) y Penélope, (resguardada tras puertas corredizas compuestas por paños semitransparentes que ofician de velo):  la conversación que tienen es de vuelo filosófico: el honor, el bien, el mal, la deshonra, la soberbia, la culpa, el deseo asesino, la omnipotencia frente a las leyes divinas, todo está sutilmente hilvanado en las palabras de Odiseo, exiliado de su propia vida, no por las casi dos décadas transcurridas entre guerra, errancia, y el sometimiento a la voluntad absoluta de los dioses, sino por las decisiones y las acciones tomadas durante esos años fatídicos. La escena de la prueba a la que son sometidos los pretendientes por Penélope es impresionante: se condensan en ella muchas de las bajezas y apetitos más brutales del ser humano. 

Como decía un querido escritor, en definitiva hay tres temas en la literatura, se trate del poema homérico del siglo VIII A.C, o de la literatura actual: el amor, la muerte y el viaje. Viaje que en este caso es el de la errancia, el del exilio de sí mismo, además del geográfico. Y si como dice otro escritor, toda escritura lleva la marca del exilio, la historia de Odiseo no podía no ser escrita. A esta epopeya se le suma la mujer que espera a su amor, y un hijo (Telémaco) que no se resigna a su orfandad ni a perder el trono de Ítaca. 

Desde el punto de vista estético, la película tiene escenas verdaderamente hermosas, y efectos visuales sorprendentes, que logran cierta profundidad del fondo de la escena, para que tome relieve el centro de la misma. No sé cómo se llama ese efecto ni como se logra, pero cada vez que aparece en pantalla (la película no transcurre por completo de ese modo) sorprende de manera grata al espectador. 

Las actuaciones son, diría, correctas. Ninguna me deslumbró en particular, con excepción de la escena mencionada de Matt Damon. No descollan pero no desentonan. La estética y la dirección de cámara me resultaron muy bellas, aunque no tienen esa búsqueda de la belleza que por ejemplo sí tenía Troya. 

Hay licencias poéticas que imagino se justifican por intentar que sea un film que apunte a la multiculturalidad (por ejemplo, Helena es negra) pero que en mi caso, no llegaron a empañar la totalidad del film. Hay escenas algo excesivas, muy del estilo de las películas de acción actuales (la lucha final entre Odiseo y los pretendientes) pero se sobrellevan bien. Se las acepta. Cabe destacar la increíble y bastante ilimitada imaginación de la trama. Realmente, aunque se supone que el poema comenzó siendo una narración oral y no texto, debía ser impactante escuchar estas historias heroicas en la antigüedad. Homero fue un gigante él mismo. No por nada todos los grandes escritores navegaron las aguas de sus textos. 

Ahora, les cuento lo más destacable del film y del guión, para mí: en medio de todo ese despliegue cinematográfico, lo que más me atrapó y deslumbró del mismo fueron algunos diálogos: diamantes preciosos que encandilan en medio de tanta muerte y oscuridad. Con frases para poner en un cuadrito, que derrochan sabiduría sobre la vida, la muerte y los hombres. 

Es cierto que el texto conlleva la interpretación de que se trata de la añoranza de un hombre por su tierra y por los suyos. Pero también, enfrenta al héroe, al excepcional, a su destino tan honorífico como cruel: por un lado, el de vencer gracias a su astucia e inteligencia, y no tanto a sus fortalezas físicas y dotes para la guerra, y por otro, la de redimir al resto de los mortales, apenas virtuosos, y víctimas de apetitos más carnales y oscuros. En definitiva, el precio a pagar por ser el elegido de los dioses, es el del exilio de la propia vida; una vez que se partió en busca de gloria y conquistas, no hay retorno posible: ni para el héroe ni para sus allegados. Todos deberán pagar el precio que otros humanos pagaron con muertes dolorosas y deshonrosas. Devolverles la honra será la tarea última de Odiseo, que nunca podrá regresar del todo a la Ítaca que dejó. 

Luego de los aplausos del final, me quedé con ganas de volver a leer La Odisea. 

La recomiendo mucho.