domingo, 3 de septiembre de 2023

MEDIDA POR MEDIDA (La culpa es tuya) de WILLIAM SHAKESPEARE. Dirección, adaptación y traducción de GABRIEL CHAMÉ BUENDIA. ¡¡IMPERDIBLE!!

¿Empiezo por el final? ¡Sí! 

¡¡¡No se pierdan esta obra en el Teatro Sarmiento!!! (el que está dentro del ecoparque, en Palermo). Por actual, por vigente, por inteligente, por inclasificable, por altamente política. ¡Y véanla antes de votar!

Son 105 minutos arrolladores y vertiginosos de pensar en el poder, en el ejercicio de la ley, de la corrupción, de la religión, la ética y la moral; del conflicto entre instancias psíquicas que constituye al ser humano; en el ejercicio de violencia sexual contra la mujer. Pero sobre todo, son 105 minutos de una puesta brillante, atractiva, sorprendente y original. Son también 105 minutos de risas e incluso carcajadas, maravillosamente interpretados, con recursos actorales del drama, de la comicidad y del arte del clown, que explota toda la versatilidad y potencia de la palabra. 

Fue escrita por el más grande escritor de todos los tiempos entre 1603 y 1604, (sí, sí, no ayer, hace más de 400 años) tomando como inspiración el versículo del Evangelio según San Mateo; "No juzgues si no querés ser juzgado, porque con el juicio que juzgas, te juzgarán y con la medida que medís te medirán". También resuena la ley del Talión del conocido "ojo por ojo...".


Un duque, Vicentio, encarnado por Matías Bassi, quizá cansado de serlo, y queriéndose librar del costo político que su posición implica, decide delegar por un tiempo el ejercicio del poder en Ángelo, Nicolás Gentile, con la ambición de que éste logre reinstalar la vigencia de la ley con toda su fuerza. El elenco se completa con Claudio, por Agustín Soler, cuya situación genera uno de los conflictos nodales de la obra; su hermana Isabel, novicia y en cuyas manos estará el desenlace de la obra, por Elvira Gómez y con el Celador Escalo, obsecuente a conciencia, por Marilyn Petito. Destaco que todos los actores encarnan a más de un personaje, y son 
todos brillantes y talentosos, conectando tanto con el texto, con el cuerpo propio y de los otros en escena, como con el público. Hacen gala de esa característica que muchas veces presentan las obras shakespeareanas de tomar al espectador como cómplice de las acciones. 

Por último, para tomar algo de lo que el director Gabriel Chamé Buendia dice de la obra, él se propuso exponer, y lo hace con altura y maestría, la cultura infantil de la culpa que hoy toma casi todos los aspectos de la vida del hombre contemporáneo: la culpa siempre es del otro, de los otros, de los demás. La obra y la puesta intentan y lo logran, echar por tierra con ese mecanismo tan absurdo como generador de violencia subjetiva y social. 

Resuena también aquello de que "el que esté libre de culpa...". 


 Con asistencia artística de Lorena Booth, entrenamiento de baile de Damián Malvacio, diseño sonoro de Sebastián Furman y del mismo Chamé Buendia, el diseño de vestuario de Cecilia Allassia, diseño de iluminación y escenografía de Jorge Pastorino, y como les dije, dirección, traducción y adaptación de Gabriel Chamé Buendia, les recomiendo muchísimo que vean esta puesta que derrocha logros artísticos y estéticos, potenciando el espíritu de las obras del mayor dramaturgo de todos los tiempos. 

A la salida, con la cercanía propiciada por una standing ovation y gritos de bravo y viva al final, el director salió a la puerta y sentí ganas irrefrenables de contarle mi decepción de hace algunas semanas en el Globe, al asistir a Macbeth. Le dije que la compañía de teatro inglesa debería ver su puesta, para experimentar qué significa recrear a Shakespeare sin banalizarlo y sin degradarlo por querer aggiornarlo. Me agradeció y me contestó que allá son muy cerrados. No pude evitar recordar aquello que Borges señala en El escritor argentino y la tradición, respecto a la libertad de lectura y de acceso a los textos que tenemos los argentinos. ¡Muy bienvenida sea!