jueves, 22 de agosto de 2019

BORGES EN EL UMBRAL.

Cada uno tiene en su vida, casi lo doy por descontado, un umbral al que no debe volver, para lograr que se pierda de vista, que se difumine. Yo lo tengo, es parte de mi próxima novela; parte fundamental diría. Comparto con ustedes unas breves pero intensas líneas del magistral poema de BorgesTLÖN, UQBAR, ORBIS TERTIUS (de Ficciones, 1944), que me dejó al borde de las lágrimas por su belleza. Dejemos a las aves y a los caballos hacer lo suyo. 



"(...) Las cosas se duplican en Tlön; propenden asimismo a borrarse y a perder los detalles cuando los olvida la gente. Es clásico el ejemplo de un umbral que perduró mientras lo visitaba un mendigo y que se perdió de vista a su muerte. A veces unos pájaros, un caballo, han salvado las ruinas de un anfiteatro. (...)". 


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