miércoles, 30 de octubre de 2019

PRESENTACIÓN DE MONA, DE POLA OLOIXARAC, EN EL CICLO LECTURAS CRÍTICAS DEL CENTRO DESCARTES.

Comparto hoy con ustedes el texto con el que presentara la novela Mona de Pola Oloixarac.
¡Muchas gracias Pola por los hermosos mensajes y mails que me enviaras!


MONA


Buenas noches.
Me puso muy contenta recibir la invitación para participar en el ciclo de Lecturas Críticas. Es un ámbito de discurso dentro del Centro Descartes que amo especialmente.
No pierdo de vista que es la primera vez que hablo en calidad de presentadora desde fines de diciembre del año pasado. Todos podemos situarnos en la coyuntura de aquel momento sin más palabras. De modo que es insoslayable comentar que leí por primera vez a Pola Oloixarac por sugerencia de Germán García, que sabía de mi amor y mi pasión por la escritura y la lectura. En ese caso fue Las teorías salvajes la recomendación en cuestión.
Conocer a Germán, haber tenido la fortuna de que fuera mi analista por algunos años, escasos años para mí, no solo produjo incidencias y cambios mayores en lo concreto de mi vida, en mi relación con el deseo, el amor y el goce, sino que a la vez amplió mi universo simbólico y multiplicó de manera exponencial mi capital intelectual y mis capacidades: no leo ni mucho menos escribo igual, que antes de conocerlo y trabajar con él. Con esto apunto a que cuando me dijo que leyera a Pola, fui por el libro sin dudar un segundo. No averigüé quién era ella. Ni qué creencias e ideología tenía. Me bastaba que él me la hubiera recomendado. Leí Las Teorías Salvajes con interés y disfruté de una prosa diferente, incisiva, polémica, atrevida, que se metía con el universo intelectual de la ciudad de Buenos Aires, a través de un manejo literario de la ironía que me llamó la atención.
Fui hacia Mona, entonces, con el recuerdo de Germán y de su recomendación primera y con la confianza anticipada de que podría volver a encontrarme con una lectura interesante. Una anticipación de que podría verificar el hallazgo de lo que creo era aquel rasgo que me fue transmitido, en una mezcla ingobernable de azar y deseo, en el tiempo de trabajo con Germán: la incansable búsqueda de lo que vuelve a un escritor alguien único, y llevando el planteo al extremo, incluso original: una posición de enunciación propia, en una época donde proliferan las letras de lo políticamente correcto, se trate de la política que se trate en cada momento. No fui defraudada.


CONGRATULATIONS! THE WORLD IS YOURS, YOUR BODY IS NOT. ¡FELICITACIONES! EL MUNDO ES TUYO, TU CUERPO NO.

¿Qué es MONA?
MONA es una crítica despiadada al universo de la literatura y de los premios literarios, a los usos de goce del lenguaje, a las universidades norteamericanas y a las democracias light de Occidente, principalmente amenazadas por las migraciones desde el mundo árabe pero por encima de todo, por la falsedad de su impulso integrador de la diferencia por medio del cálculo, de un algoritmo.

El marketing y el branding están a punto de fagocitarse las voces de la producción literaria en todo el mundo: los candidatos a ganar el prestigioso Premio Basske-Wortz, en Suecia, son invitados a reunirse con alguna anticipación a la entrega del premio, en una suerte de outing pseudo- amistoso, para confraternizar. Entre los finalistas está Mona, joven y exitosa debutante en el arte de la novela, con un primer éxito editorial y una segunda novela que se resiste a ser terminada.  ¡Ella querría obtener el cuantioso premio de 200 mil dólares para irse a vivir al Amazonas, gastando por el resto de sus días, pocos dólares por año!

Emulando los mega encuentros de Ceos de grandes empresas multinacionales, los días transcurrirán en un paisaje bucólico y muy nórdico, entre neurolépticos, alcohol, baños en aguas heladas sin más abrigo que la piel, sesiones de caza, de karaoke, de sexo circunstancial; cundirán el aburrimiento y el agotamiento por el enorme esfuerzo de los participantes invitados y los organizadores para que todo esté perfecto, y por encima de todo, por el esfuerzo de que no se note cuánto esfuerzo les demanda a la mayoría de los asistentes, sostener y sostenerse en la escena del éxito y del reconocimiento.
A su vez, la tecnología de los múltiples gadgets estará omnipresente en misteriosos mensajes de un tal Antonio que Mona ignorará con determinación; en modos audiovisuales de mantener sexo sin ningún otro cuerpo más que el propio; en la amenaza de la creación de una inteligencia artificial literaria; en el networking como sinónimo de socialización. Google será postulado por uno de los participantes como la contranovela de la novela humana que puede visualizar la vida entera de los usuarios así como configurar sus deseos y sus limitaciones a futuro. Nuevo modelo narrativo cuyo poder inmenso, en el fondo, busca el control y la vigilancia. Todos sin excepción reducidos a ser niños estupefactos ante la seducción de las máquinas.
Mona viaja a Estocolmo, con su glamour de “animalito en extinción”; como una sirena que no se halla en las aguas en las que está sumergida pero que no encuentra las suyas. El mundo occidental, las universidades americanas y el outing son expresiones diversas  de un mismo modelo: el de los zoológicos clásicos, valorados en relación con la diversidad que exponían. La ethnicity de las personas es un valor en alza, y es imprescindible que la muestra sea lo bastante amplia para ser políticamente correcta. De allí que Mona podrá hacer una carrera más que interesante sólo siendo ella misma: mujer, hispana, inca. Se autodeclara persona de color en el corazón de Silicon Valley, en la Universidad de Stanford, cuando nunca antes había tenido registro de que fuera tal cosa. La ironía del texto llega a plantear que hubiera sido ideal que además, presentara algún tipo de discapacidad física para que el cuadro estuviera completo.
Esa es la historia más evidente que se cuenta.
Pero falta la segunda historia, como diría Ricardo Piglia, en su tesis sobre el cuento.


¿CUÁNTO DURAN LOS MORETONES EN EL CUERPO?

La segunda historia es la que se va construyendo con lo silenciado, con lo evitado; con el manejo corrosivo de la ironía que recae sobre los rasgos que diferencian a Mona Tarrile-Byrne: desde lo más evidente a lo menos: es mujer, no es blanca, es peruana, inca y su lengua es el español, aunque estudie en Silicon Valley. Sobre esos rasgos, que paradójicamente la tornan, por un proceso de sospechosa discriminación positiva, un elemento tan interesante en el campus y un índice de la amplitud de criterio en su entorno universitario durante la era Trump, sobre esos rasgos decía, recaerá la ironía lascerante que hace sospechar al lector que algo inasimilable está retornando sobre el cuerpo, la mente y la subjetividad de Mona.
Una mancha violeta en su cuello es la primera evidencia de lo que irrumpe y que Mona no logra interpretar ni registrar del todo. Una pesadilla que fusiona un gran caudal de aguas negras con animales muertos y la noticia de una niña de 12 años, Sandrita, desaparecida en Rímac, barrio peligroso de la ciudad de Lima, irán tejiendo un manto de horror, estupor y dolor para Mona.  El cuerpo y la mente transcurrirán el tiempo narcotizados o alcoholizados.
Estallidos de llanto sin motivo aparente, manifestaciones del dolor no subjetivizado aún, se sumarán a un acontecimiento natural tan arrasador como inconcebible; una alegoría de Jörmungander, bestia mitológica que vendría para vengar las múltiples muertes presagiadas durante el siglo XX (el arte, la historia, la novela), será la clave que proveerá a Mona, en el mejor de los casos, de la segunda escena necesaria para que el trauma devenga síntoma, y el dolor sordo que ha marcado su cuerpo pueda subjetivizarse. También será fundamental el encuentro con Sven, un escritor alpino de no ficción. Con él hablará por primera vez en el transcurso del meeting, del amor a las palabras e inevitablemente, de palabras de amor, sutiles, etéreas pero suficientemente auténticas para rescatarla de su olvido y del dolor inasimilable que éste le produjo.

Mona es una novela crítica de los procesos de homogenización y mercantilización que avanzan sobre los discursos, sean éstos culturales, literarios, históricos, de género, etc. En sacrificio de lo más particular de cada uno, el decir propio se ve reducido a una caricatura de la integración del diferente igualado a la exoticidad, al freaky, a una rareza digna de un zoológico. No obstante lo cual, derrocha humor, factor quizás imprescindible para leer determinadas cosas.
La novela dota a los más disímiles personajes de voces y perspectivas propias, a veces incluso contradictorias entre sí, como si su autora estuviera advertida de que lalangue en su impacto en el cuerpo, y el lenguaje como modo propio de hacer con ese impacto, delimitan las coordenadas de goce posibles para cada uno; la presencia de ciertos clichés daría también cuenta de dichas coordenadas, limitando las posibilidades de los usos del lenguaje en el mundo, posibilidades que un psicoanálisis podría quizás modificar, aunque la novela no se ocupa de esto.
Mona es también una suerte de denuncia de que la contracara feroz de los procesos de homogenización reinantes son la segregación, el odio y el racismo que atacan los cuerpos. La alegoría final propone la salida y también la salvación, por el camino del amor, que por más incipiente, tibio o sutil que parezca convoca una potencia que puede más que el odio más lúcido.
Mona es una propuesta literaria muy updated, ambiciosa e interesante, para aquellos que gusten de sostener a la vez, como decía Scott Fitzgerald, dos ideas contradictorias entre sí, sin paralizarse, de modo que luego de leer, extraigan sus propias conclusiones.

Muchas gracias.


No hay comentarios:

Publicar un comentario