lunes, 21 de octubre de 2019

DESORDEN EN EL CIELO. DE POEMAS & ANTIPOEMAS de NICANOR PARRA.

Viví en Santiago de Chile algunos años. Esa experiencia me parió nueva, distinta, irremediable, dolorosa, entusiasta y hace años quiero contarla. Pero para resumirla podría decirles que el milagro chileno no es tal; o si lo es, lo es a expensas de gran parte de su población, que vive al día, haciendo magia con los flacos ingresos que reciben, y rezando porque ninguno de la familia tenga un problema de salud que les signifique empeñar el futuro de todos, firmando pagarés para ser atendidos. Mientras tanto, los "afortunados" ABC 1, llegan en helicóptero a un almuerzo de domingo en una exclusiva viña, en el Valle de Casablanca.
HAY QUE ABRIR BIEN LOS OJOS, INVESTIGAR, LEER MUCHO ANTES DE CREER EN LOS MILAGROS QUE TE CUENTAN. En general, esos "milagros" están manchados de sangre y desdicha. ¡Ah! ¡Lean a Pedro Lemebel! 
Hoy, comparto con ustedes al gran Nicanor Parra; a través de él, de su poesía, de su calidez, viví uno de los años más felices e intensos de mi vida.

DESORDEN EN EL CIELO

Un cura sin saber cómo
Llegó a las puertas del cielo, 
Tocó la aldaba de bronce,
A abrirle vino San Pedro:
"Si no me dejas entrar
Te corto los crisantemos".
Con voz respondióle el santo
Que se parecía trueno:
"Retírate de mi vista
Caballo de mal agüero,
Cristo Jesús no se compra
Con mandas ni dinero
Y no se llega a sus pies
Con dichos de marinero.
Aquí no se necesita
Del brillo de tu esqueleto
Para amenizar el baile
De Dios y de sus adeptos.
Viviste entre los humanos
Del miedo de los enfermos
Vendiendo medallas falsas
Y cruces de cementerio.
Mientras los demás mordían
Un mísero pan de afrecho
Tú te llenabas la panza
De carne y de huevos frescos.
La araña de la lujuria
Se multiplicó en tu cuerpo
Paraguas chorreando sangre
¡Murciélago del infierno!".

Después resonó un portazo,
Un rayo iluminó el cielo,
Temblaron los corredores
Y el ánima sin respeto
Del fraile rodó de espaldas
Al hoyo de los infiernos.  

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