viernes, 29 de mayo de 2020

!OTRA JOYA PARA QUE COMPARTAMOS! ¡FILMS IMPERDIBLES DE TODAS LAS ÉPOCAS, ORDENADOS POR DIRECTOR! ¡MUCHAS GRACIAS NIEVES SORIA!

Una imagen más que elocuente de Banksy.
¡Comparto con ustedes un gran regalo! ¡Que lo disfruten mucho!

https://drive.google.com/file/d/1N9qoG47ixzFepcp0gIEdaB31K46aEnLW/view?usp=sharing

lunes, 25 de mayo de 2020

CUANDO TU ARMA ES UN MARTILLO TODO PARECE UN CLAVO. O DICHO DE OTRO MODO... SI NO PUEDES VENCERLOS... THE GAME DE ALESSANDRO BARICCO. 2018

¿Cómo comenzar el comentario de este libro?
Primero, diciendo que ya no me aguantaba las ganas de usar la frase "cuando tu arma es un martillo todo parece un clavo", que tomo de la serie Unabomber, que ya les recomendara. Creo que encierra mucha sabiduría. Bueno, The Game me dio la satisfacción de usarla.
Continuando con lo que desarrollara en Los bárbaros, ensayo que se ocupa del advenimiento de la revolución digital, en The Game Alessandro Baricco se dedica a la insurrección que creó una nueva civilización, la digital, o la del GAME. Sí, usa términos importantes, un pelín grandilocuentes. Claro, también debo decir que había empezado el libro en la era pasada (antes de la pandemia) y lo había dejado en suspenso, sin saber qué efecto interesante produciría semejante decisión: terminarlo en la nueva era, la era pandémica, resignifica de modo inevitable la lectura.

La primera cuestión interesante que plantea es pensar la insurrección digital NO como la causa del advenimiento de nuevos modos del ser (me tomo la licencia filosófica de usar esta expresión), SINO como su consecuencia. Hubo un momento fechable, alrededor de la última década del siglo pasado, en el que un grupo de personas (no deja de señalar en favor de su honestidad, que eran americanos, blancos, varones e ingenieros/científicos), comenzaron lo que Baricco llama la socavación de los poderes institucionalizados del siglo, apoyados en un deseo de huida y en el horror que les provocara uno de los siglos más crueles, si no el más cruel, de la humanidad contra sí misma. Inspirados en ideales de libertad, de democratización de los saberes, del ideal de velocidad a la vez que sostenidos en una postura que llamará Postura 0 (hombre-teclado-pantalla) crearon un nuevo modo de estar en un mundo que en el mismo movimiento era reinventado: un mundo cuya matriz de funcionamiento es el videojuego, el Space invaders, NO como una creación novedosa de un objeto hasta el momento inexistente, sino como la plasmación concreta de un modo de pensamiento y de reconfiguración del mundo. El modo Space invaders alcanzará un punto de epítome con la creación del primer Iphone en 2007, entonces el primer impacto: cambia las herramientas, o inventa una herramienta o instrumento nuevo y fundarás una civilización, en la que ya no tendrán peso ni la verdad, ni la profundidad, ni el sentido. Nace la posexperiencia, animal nacido con el ADN del videojuego, la inversión de la pirámide del siglo XX (en la que lo más trascendente estaba en la profundidad), el pensamiento del revés, y la postura 0, que a diferencia de la experiencia, es un campo inestable, me atrevería a decir (no lo dice Baricco eh... lo digo yo) indecidible, a pesar de lo cual ir en su búsqueda es divertido, elimina los intermediarios, reduce la distancia entre el hombre y la máquina, aunque sean los algoritmos los que en última instancia impongan las reglas del juego. 

Por supuesto, no se le pasan por alto al autor ciertas contradicciones surgidas a partir de la globalización de las nuevas herramientas: los que postulaban la insurrección, los adalides de la movilidad y de llevar a la superficie de una pantalla la trascendencia, los defensores de la libertad de acceso y de construcción democrática del saber se volvieron polos de una atracción irresistible para grandes inversores, entonces los nerds de espíritu hippie que vivían encerrados en sus garages se volvieron multimillonarios que se reunían con los líderes más poderosos del mundo, constituyéndose así en una nueva élite y propiciando que la maquinaria de producción neocapitalista se inoculara en el corazón de su insurrección. Es decir el clásico problema de cuando lo instituyente termina fagocitado por lo instituído. Tampoco es tan democrática la distribución de la posexperiencia como se suponía, y lejos de generar redes de integración entre las personas, evolucionó hacia un individualismo de masas. 

El libro es por demás interesante y da cuenta una vez más del enorme talento y la gran versatilidad de Baricco como narrador: escribe este libro llevando a sus páginas un tono que resuena con aquello que nos describe y nos explica, con una prosa ágil, juguetona, entretenida y divertida. ¡¡Sí, The Game es como entrar a un videojuego compuesto por palabras!! Lo leemos como si estuviéramos jugando. Y tengo que decir que haber logrado eso, me rinde una vez más a los pies de su autor. Peeeeerooooooo.... le robo una gran frase al querido Fabián Casas: hay que leerlo con el antídoto en el bolsillo. Es decir, hay algunos deslizamientos que pasan casi desapercibidos por la velocidad "videojuéguica" (permítanme el neologismo) del relato: por ejemplo en la relación entre el infinito (abolido según él por la posexperiencia) y el todo (terreno donde la posexperiencia reina a sus anchas); también pasa como un figurante de fondo en la escena triunfal de Aída (perdonen pero la vi ayer y todavía no se me pasa el encantamiento) el abandono por parte de la civilización del Game de la ética, en pos de la prevalencia de una suerte de juicio moral, que por supuesto, se comprobará incompetente para el terreno de las herramientas, del movimiento y de la inestabilidad anticonceptual que lo caracteriza. Carece absolutamente de sentido aplicar cualquier moral al Game. Es como intentar juzgar moralmente a la guía telefónica (no logro imaginar qué habrán sentido los humanos en aquel momento al ver la dirección de su hogar y su teléfono en un libro enorme, accesible a cualquiera), a la luz eléctrica, al teléfono, a la televisión, al avión, al cine.

¡Pero un momento! ¡Hay algo muy en su favor! En paralelo que nos presenta un relato muy atractivo, ágil y divertido, emulando la posexperiencia del videojuego, ¡¡¡le lleva 331 páginas de texto hacerlo!!! Y esto es adorable, es casi un ¡¡¡WITZ!!!Como si se hubiera dado cuenta de eso, en el último capítulo retoma sus ultramundos, sus valiosos ex-mundos, para dar cuenta de las falencias y carencias de este nuevo mundo que todos habitamos hoy.
En definitiva, que es un libro delicioso, que informa, entretiene, divierte y hace pensar. Te lo recomiendo.
Para concluir, retomo lo del comienzo: ¡qué curioso efecto resultó de haber concluido la lectura de este libro en la era pandémica, en la que compramos nuestros alimentos, leemos, damos clases, queremos a nuestros familiares, amamos a nuestros amantes, ignoramos a otros, promovemos nuestras ideas y creencias, nuestros saberes culinarios, nuestras míseras e interesantísimas existencias, TODO ELLO GRACIAS A INTERNET, A LAS APPS, A LOS DISPOSITIVOS-ÓRGANOS-LETOSAS, A IMAGENES PLANAS,  A LA AUSENCIA DEL CUERPO MÁS ALLÁ DE DICHOS DISPOSITIVOS. 
¿Cuál es la pregunta correcta para formularse aquí? No estoy muy segura. La más tentadora es ¿qué hubiera sido de nosotros sin las computadoras, los teléfonos inteligentes, la internet, la Web, las apps en la época del aislamiento social obligatorio? Pero no creo que sea la más interesante ni la más imprescindible. Creo sí, que habremos de preguntarnos dentro de no mucho, digamos diez minutos..., hasta dónde vamos a dejar que las máquinas tomen las riendas de nuestras vidas, nos indiquen por dónde movernos, cómo vivir (a mí por ejemplo me enoja mucho que mi app de salud, aún cuando podía salir a caminar y hacía un promedio de 7 km diarios insistiera con el irritante "Siéntate  menos"), y a la vez que puedan dar potencialmente cuenta de lo que hacemos, con quién estamos, cómo nos sentimos, en qué gastamos nuestro dinero si lo tenemos. 
Es decir, si nos daremos cuenta del momento en el que seamos abducidos para ser reducidos a un personajito más del videojuego al que creíamos estar jugando. 

domingo, 24 de mayo de 2020

"SOY COMO UN HOMBRE QUE TROPIEZA". UN TALENTO MÁS PODEROSO QUE TODOS LOS TALENTOS DEL MUNDO. "I´M LIKE A MAN WHO STUMBLES...". THE MOST POWERFUL TALENTS OF ALL. LAS HORAS DE JAMES JOYCE. THE HOURS OF JAMES JOYCE. JACQUES MERCANTON.

Vivimos días muy difíciles. Es complicado expresarse sin prevenciones, o sin intentar anticipar al menos un poco los efectos que podría tener lo que uno dice en los demás. De modo que hoy elijo dejar que hable él. 
Porque lo admiro como escritor y como ser humano, porque después de leer Ulises no tengo reparos en decir que lo amo, del modo en que cualquier lector puede amar a un escritor que le devuelve al cuerpo y a sus resonancias la dignidad. 
Este libro reúne anécdotas imperdibles que Mercanton rescata para los lectores, de su relación con Joyce, y sus encuentros en los cafés de París.
Hoy comparto para ustedes, una anécdota y un recuerdo.

"Más tarde me explicará, a partir de este o aquel ejemplo ocasional, la manera en que trabaja, según unas leyes fonéticas concretas, que son las que reinan sobre las lenguas y presiden su evolución, ya que, para él, esto significa obedecer al mismo tiempo a las leyes de la Historia. De este modo, la sumisión rigurosa a los fenómenos del lenguaje ha de garantizarle la verdad de su conocimiento y de su representación de los acontecimientos. 
La única diferencia-afirma- es que, a imitación del sueño, yo realizo en unos minutos lo que habría necesitado a veces varios siglos para producirse". 

"-¿Por qué echar de menos mi talento? Si no lo tengo. Me cuesta tanto escribir, escribo tan despacio. El azar me proporciona lo que necesito. Soy como un hombre que tropieza: mi pie choca con algo, me inclino, y eso es precisamente lo que hace falta". 

Ahora disculpen, pero se me caen las lágrimas de la emoción. Hasta la próxima. 

From this unmissable book that I recomend for sure, this amazing way of living life, from my loved and admired James Joyce: 

"I´m like a man who stumbles; my foot strikes something, I look down, and there is exactly what I´m in need of". 

Now excuse me please, I´m in tears. See you next time. 

sábado, 23 de mayo de 2020

SOLARIS. FILM DE ANDRÉI TARKOVSKY DE 1972. CUANDO LA CIENCIA ES LA FICCIÓN QUE DEVUELVE LA HUMANIDAD.

Empiezo por el final: esta película, que vi gracias a las artes de Nieves Soria y su hijo Román, es una maravilla. Es imperdible porque abre preguntas que cincuenta años después se tornan acuciantes, tanto como tratar de respondérnoslas. No voy a hacerlo en este comentario. De modo que les cuento de qué va la película, en pocas líneas.
Una estación espacial sobrevuela el océano Solaris. A su tripulación comienzan a sucederle cosas extrañas. Hay reuniones de científicos, testimonios en primera persona de aquello tan inasimilable que sucede en la nave. Se plantean cuestiones éticas trascendentes. ¿Qué hacer con lo inasimilable? Se decide tomar cartas en el asunto. Desde la Tierra envían a Kris, un psicólogo un tanto peculiar: está ofuscado. Parece no poder captar la belleza y la abundancia que lo rodea. 
El mundo que Tarkovsky crea en estas escenas produce arrobamiento; es de una belleza inusual y parece plasmar una armonía entre todos los elementos de la naturaleza; uno quisiera estar allí, escuchando correr ese río, oliendo el perfume de esas flores, siendo testigos de la belleza de un animal. Hay también un genial manejo del color y del blanco y negro en la dirección, y un uso de la música excelente. 
Vuelvo a Kris y a su ofuscación: él parece un hombre irascible, desconectado de los demás; nos damos cuenta de que algo le sucede pero no sabemos todavía qué. Y al parecer, él tampoco lo sabe. Las cosas se irán aclarando a partir de su llegada a la nave.
Uno de los integrantes de la tripulación ha muerto. Será uno de los dos sobrevivientes el que le advertirá sobre no darle crédito a cualquier otro ser que se le presente, que no sea él mismo o el segundo sobreviviente, que suele pasar el tiempo encerrado en sus investigaciones.
De a poco Kris se irá interiorizando de los pormenores, y a la vez, empezará a ser él objeto de estas presencias, de la irrupción de seres llamémoslos "humanoides". A Kris se le presenta un ser que parece un calco de Hary, su esposa fallecida hace diez años. Solaris, tiene la capacidad de leer los sueños de esos hombres, así como de encarnarlos. Aquí comienza para mí otra película, que a los analistas nos debería despertar muchas resonancias: fue necesario que Kris saliera de "su mundo" hacia un ex-terior para que comenzara el duelo por su esposa muerta (que se conectará con el de su madre también). 
Solaris desde su lugar de exterioridad interior, devuelve a Kris lo más íntimo de su pena y su dolor, que éste no tendrá más remedio que atravesar. La Hary que se le presenta, ¿es su mujer fallecida?, ¿es un fake?, ¿es una alucinación?¿quieren engañarlo?, ¿quieren devolverle la felicidad? Como en el inconciente, tal como nos enseña Freud, las cosas se regirán por el principio de la no contradicción y por la abolición de cualquier temporalidad que no sea la subjetiva. 

"Te amo más que a todas las verdades científicas" le dice él a ella en un momento, siendo una de las frases para mí más hermosas del film. Me resultó casi natural pensar en la relación del inconciente, con el analista, con el duelo por el objeto y con la extimidad del mismo: ¿el objeto (de amor, de satisfacción) está adentro? ¿Está afuera?
Hay secuencias que me resultaron verdaderamente hermosas y en general en blanco y negro, en las que todo sonido y ruido es acallado, entonces se escuchan los silencios operando en un sentido inesperado que lejos de inquietar, transmiten cierta placidez, algún grado de paz que parece comenzar a habitar a Kris, que puede ir de a poco separándose de sus objetos de amor perdidos.
  
A mi entender, Tarkovsky filma, de una manera absolutamente original y poética, otro duelo, además del de Kris: un duelo por las ideas del humanismo. 
Es de una calidez profunda la atmósfera que se percibe en la biblioteca, lugar donde se reúnen a festejar el cumpleaños de uno de los tripulantes: los objetos de las pasiones humanas, de las artes, de las ciencias antiguas están presentes y a resguardo allí, cuando el resto de la nave es un tubo circular, como una suerte de dona gigante, metálica y fría. Incluso los dos libros que claramente resaltan son El Quijote de Cervantes, y un librito de poemas de Apollinaire. 
Solaris nos confronta ahora incluso quizás más que cuando se estrenó, con planteos filosóficos y éticos para el ser humano, que aunque no podamos hoy, cincuenta años después, responder de manera clara, son cuestiones que no estaría mal repensar para un futuro que llegó ayer... pandemia mediante, y cuando nuestra vida se ve reducida de manera drástica a nuestros cuerpos y a los objetos que la ciencia y la tecnología nos ofrecen. 
Una obra maestra. 

sábado, 16 de mayo de 2020

¡FELICIDADES DON JUAN RULFO! A CIENTO TRES AÑOS DE SU NACIMIENTO.

Porque le bastaron a Juan Rulfo un libro de cuentos (El llano en llamas) y una novela, la enorme Pedro Páramo ( que está entre mis diez libros imprescindibles, como lectora y como escritora), para entrar en el canon occidental.
Por la aspereza y lirismo de su prosa poética; por la transmisión sin concesiones de la idiosincrasia mexicana, por su humildad y grandeza, hoy festejo el aniversario de su nacimiento con dos párrafos de Pedro Páramo, que elegí para ustedes:

"Al menos eso había visto en Sayula, todavía ayer, a esta misma hora. Y había visto también el vuelo de las palomas rompiendo el aire quieto, sacudiendo sus alas como si se desprendieran del día. Volaban y caían sobre los tejados, mientras los gritos de los niños revoloteaban y parecían teñirse de azul en el cielo del atardecer. 
Ahora estaba aquí, en este pueblo sin ruidos. Oía caer mis pisadas sobre las piedras redondas con que estaban empedradas las calles. Mis pisadas huecas, repitiendo su sonido en el eco de las paredes teñidas por el sol del atardecer". 

"El sol se fue volteando sobre las cosas y les devolvió su forma. La tierra en ruinas estaba frente a él, vacía. El calor caldeaba su cuerpo. Sus ojos apenas se movían; saltaban de un recuerdo a otro, desdibujando el presente. De pronto su corazón se detenía y parecía como si también se detuviera el tiempo y el aire de la vida".