viernes, 30 de agosto de 2019

ENTREVISTA A BORGES 1983.



Supe hace muy pocos días gracias a Silvina Weis​ que durante nuestro paso por el Carlos Pellegrini, ella y algunos compañeros más le habían hecho una entrevista a Borges!!
Luego de realizarle tareas de reanimación al cassette (estaba destruido parece) sobrevivieron 26 minutos que son los que escucharán en el video.
Un acontecimiento en sí mismo, más cantidad de frases e ideas imperdibles que Borges les regaló ese día.
Escuchen y disfruten!
Un ejemplo: "Yo creo estar alojado en un cuerpo. Usted cree estar alojado en otro. Estamos comunicándonos. Ya eso es bastante raro, ¿no?".
La vida, la muerte, la composición de El Aleph entre otras maravillas.

jueves, 29 de agosto de 2019

ENCANTO DE ERIZO. De GRACIELA MUSACHI. RESONANCIAS DEL PRIMER FORO ZADIG ARGENTINA SOBRE FEMINISMOS II.


"Freud debate (en el lugar donde se lo hace: en una nota al pie) con los psicoanalistas con "simpatías feministas" y con los "analistas del sexo femenino" en esos años de Grandes Controversias sobre el tema del complejo de castración en la mujer y sabe que le enrostrarán su machismo. Cuando entra en escena la significación del falo se impone, dice, la famosa arma de doble filo de Dostoievski "que no lleva a decisión alguna" ya que el ruso crea personajes de doble filo (¿el príncipe es un idiota o un sabio?). Invocándolo, Freud verifica la premisa universal del falo no sin agregar que es ese corte el que lo obliga a reconocer, a partir de la ratio fálica, una cantidad inconmensurable (son sus palabras finales en "Sobre la sexualidad femenina") en los impulsos en juego en la feminidad que madre e hija alegorizan como secreto del psicoanálisis. ¿Qué otra cosa poetiza Lacan en su carta robada cuando, al pasar, hace entrar "un inmenso cuerpo de mujer"?
Indecidible, inconmensurable, indemostrable, incompleta, la feminidad puede tomar cuerpo como síntoma de otro, de otro cuerpo, en la contingencia amorosa. (...)".

Del capítulo Feminidad al palo. Noviembre 2014. 

miércoles, 28 de agosto de 2019

CONVERTIRSE EN UN PERSONAJE DE SU PROPIA NOVELA. LACAN Y ERIC LAURENT.




Con motivo de los 10 años de la muerte de Jacques Lacan, se publicó un libro. ¿Conoce usted a Lacan?  (el de la foto más abajo) con testimonios de los que habían estado cerca de él, analizantes, analistas que controlaban con él o que seguían su enseñanza.
Hoy tomo una cita del artículo de Eric Laurent, analizante de Lacan, en el libro: Cuatro observaciones acerca de la inquietud científica de Jacques Lacan.  

"(...) Uno acaba siempre por convertirse en un personaje de la novela que es su propia vida. Para eso no hace falta hacer un análisis. Lo que éste realiza es comparable a la relación entre el cuento y la novela. La contracción del tiempo que permite el cuento produce efectos de estilo. El psicoanálisis le permitirá descubrir efectos de estilo que pueden resultarle interesantes". (frase que le fuera dicha por Lacan a Eric Laurent en sus entrevistas preliminares).
Continúa Eric Laurent: "(...) La obra está primero y espera al autor. (...) El psicoanálisis no es una experiencia de comunicación, sino una experiencia narrativa. (...) El inconciente de Freud está en la misma línea que una forma narrativa, la de la novela goethiana. (...) La práctica de Lacan es contemporánea de una estructura del relato transformado por la escritura moderna, en la cual la novela es subvertida por las contracciones de tiempo, espacio, personajes, del adentro y del afuera. 
(...) En 1977 Jacques Lacan acaba precisando que los recursos del psicoanalista no están tomados del escritor en general sino del poeta. (...) Fundirse en la novela de la propia vida permite descubrir el cuento que en ella se esconde, que esa novela sólo se sostiene por la estructura gramatical del mundo, que es pulsional y que hay que aunar narración y saldo cínico de la pulsión. (...)".

lunes, 26 de agosto de 2019

ENCANTO DE ERIZO. FEMINIDAD EN LA HYSTORIA. De GRACIELA MUSACHI. RESONANCIAS DEL FORO ZADIG.

Ya comenté algunas cosas sobre el Foro Zadig sobre Feminismos.
Fue en esa ocasión que volví sobre este magnífico libro de Graciela Musachi.
Comparto con ustedes hoy una tan hermosa como interesante cita del capítulo Música para tus oídos. 

"(...) No en vano, dice Lacan, llamamos a la lengua que hablamos, lengua materna. El inconciente está hecho de esa lalengua y por eso "el inconciente es lo que nosotros decimos". Todas las metáforas del origen se sostienen en metáforas maternas porque "desde el origen" el niño recibe-sin aprenderla- la lengua materna a través de, fundamentalmente, su madre; en esa pendiente "el sentido fluye copiosamente"(1), pero es un fluir que se detiene contingentemente sin que se pueda saber de antemano cuál será el significante que hará el nudo; en consecuencia, es un sentido que se suspende en torno a los equívocos posibles que ponen el cuerpo a bailar a su ritmo. Una madre es hablada, ella también, por su lalengua y en ella también el decir queda olvidado tras lo que dice en lo que el infans escucha, por lo tanto no se trata tanto de las inflexiones de voz o el afecto con que las acompaña-lo que es música para sus oídos- sino de su discurso, que atrapa su cuerpo en una elección insondable de ese enjambre (nada de representación) de sonido y de furia (...)". 

(1)- Jacques Lacan, "Les non-dupes errent", inédito. 

CRIATURAS DE ARENA. VA UNA PARTE, PARA TENTARTE (¡salió en verso!).

¡TE CUENTO! No estaba empantanada en el lodo de la falta de inspiración en mi próxima novela. ¡Había concluído el borrador, el hueso primero, y no me había percatado! Así que hasta tanto salga (ahora duerme un tiempito y yo descanso, y luego la retomo para reescribirla), te dejo un capítulo de mis Criaturas de arena, para tentarte a que te la descargues del blog (es gratisssss), mientras se embellece para pasar al papel. 



"KUYÉN
El lanzamiento del Quimey fue certero: las boleadoras sujetaron las patas traseras. El animal cayó al piso tratando de zafarse. Era el tercer guanaco del día. Por lo ocurrido en la mañana el jefe había decidido que no los acompañara. Como si hubiera sido mi culpa…De rabioso nomás los seguí agazapado, a lo lejos; algo de lo que pasaba entre esos hombres me intrigaba.

-¡Nehuén, ayudame, tiene una fuerza anormal! ¡El cuchillo!- gritó el Quimey.

Detrás de unas matas secas, haciéndome parte del paisaje, me quedé mirando.  
Vi el filo del arma entrar en el cuello del animal, que emitió un gemido hediondo. El corte provocó una lluvia roja que salpicó los cuerpos. No le dieron tiempo a morir; lo abrieron y le vaciaron las tripas.  
La presa anterior nos había jugado una mala pasada: era una hembra preñada. Al abrirla, hundí mis manos en el animal, aún caliente, para arrancar lo que de vida pudiera quedar en esa masa sangrante que todavía gemía y en el cuerpo a medio hacer. El Nehuén vomitó. Lo hecho hecho estaba; para reducir la ofensa decidimos que no la llevaríamos. Tiramos con el Quimey los desechos del botín lo más lejos que nos dieron las fuerzas, mientras el Nehuén trataba de controlar su asco.

Esta vez sí, la cacería se les presentaba como un festín gozoso. Los vi inclinarse sobre el líquido tibio y lamer como del agua de un río. De la boca del Nehuén caía un hilo oscuro y espeso, que él limpiaba con su lengua. Después dejaron que al animal se le destiñera la vida, y avisaron a los demás para que se llevaran la presa al campamento. Yo seguí ahí, a la espera.
Sus cuerpos se habían erizado durante la corrida: por la matanza, por sus olores animales, o por el puro brillo de sus pieles bajo el calor abrasador. Se fueron a esconder detrás de unas rocas. Fui tras ellos.   
El Quimey limpiaba la sangre de la cara y los brazos del Nehuén, que aunque más pequeño, era bien formado y sólido. Su pecho era fuerte y lampiño; de piel gruesa y oscura. El jefe era más alto, de gran contextura. Ambos tenían miradas que penetraban el ánimo y los pensamientos; pómulos salientes de bravura. Sus gestos imponían respeto. Cazaban juntos hacía tiempo y esa hermandad parecía recorrer sus fibras viriles como la energía del rayo en cielo tormentoso. No disimularon la excitación. Eran parte de una estirpe de hombres que no daban explicaciones ni las necesitaban.  O al menos eso decían por aquel entonces.
Se sacaron la ropa. Desnudos, la desnudez no era igual a cuando nos bañamos en el río, expuestos a las risotadas o las miradas furtivas de los demás. Era una desnudez prepotente, poderosa; cubierta de hombría. Broncíneos bajo el sol, ostentaban al gran astro testigo sus lanzas erguidas y en pugna, en un ritual animal cargado de lujuria y fluidos espesos. Sangre, saliva y semen brotaron como salpicaduras vivaces. Ellos, indiferentes o felices por lo que en ese encuentro nunca se gestaría, por las descendencias que jamás nacerían, gozaban libres de un puro presente musculoso y erecto.

-Rápido, Nehuén. Date vuelta.
-Dale fuerte. ¡Así!
-Sí, así, muy fuerte.
 -¡Seguí, no pares! Ahhhh… Dejame ahora a mí.
- Esperá, Nehuén, esperá, un poco más, todavía no. Contra las rocas.
-Sí, ahora.

Dejame más…decían, y sus voces suspirantes parecían unidas en un ruego ancestral.
No recuerdo quién, pero algo me habían contado… Cuando los vi con mis propios ojos, recién lo creí. Estaba excitado, atrapado en ese nudo de carne de hombre que en los gemidos hablaba de otra naturaleza. Me empezó a quemar el cuerpo; un temblor me hizo despertar del letargo; había quedado como en un sueño, atontado. Pensé en hacerme notar. Yo no había conocido cuerpo que no fuera de hembra, y aquella escena emitía señales que me incitaban... Confundido y alterado por pensarme enredado entre esos dos, me sorprendí cuando cambiaron de posición. Me quedé escondido, pero no pude dejar de mirarlos. Tuve que aliviarme. El calor de mi miembro se irradiaba a la mano que subía y bajaba a ritmo frenético. Después de ahogar un quejido, me limpié con la tierra arenosa. Ellos seguían ausentes; no me vieron mirar cómo se poseían, se mordían, tironeaban sus cabelleras…
Volví con los demás, que estaban reunidos alrededor del fuego. Al no haber participado de la matanza, se habían ocupado de asar varias liebres y de cocinar huevos del ñandú que habíamos cazado. Era el momento de la distensión. A medida que la noche avanzaba el murmullo confuso ganaba intensidad y las risas se transformaban en carcajadas, mientras las presas se doraban.
Con trozos de carne coronándolas, las flechas parecían flotar en el aire alrededor del fuego, trayéndonos regocijo y prometiendo saciedad. Devoramos con placer los bocados jugosos. Las gotas de grasa que chorreaban caían en la arena, produciendo un chasquido. Luego de comer, encendimos un poco de tabaco y nos pasamos de mano en mano la petaca con aguardiente, mientras que los más cansados se echaron a dormir.
El Quimey y el Nehuén aparecieron más tarde. Los presentes cruzaron miradas que no parecieron alcanzarlos; cada uno estaba en lo suyo. Los miré de soslayo. Parecían pensativos, como atravesados por alguna inquietud,  que las sombras que el fuego producía disimulaban en sus caras. Los huesos y los restos roídos ardieron obstinados en la fogata; un olor dulzón que trepaba por el humo blanquecino aturdía las mentes y saturaba los sentidos.
Fueron cayendo de uno en uno en un sueño pesado y reparador que los ronquidos delataban. A pesar del aguardiente, yo no lograba dormir; tenía la mente nerviosa. La tímida luz del amanecer despertó a algunos hombres. Fueron los primeros en constatar que la juventud insomne y artera de aquellas montañas había corcoveado durante la noche, desafiando a los que se le atrevían. Los hombres miraban a un lado y a otro, a la espera de que desde aquellas moles se oyera una voz, algún ruido; un signo reconocible para entender lo que había pasado. Las paredes rocosas, testigos de millones de lunas y soles, los cuestionaban con la mirada confinada allí donde ningún ojo humano ve. El puro silencio nos rodeaba.
La tienda estaba maltrecha, caída,  y los pelos de vicuña se mezclaban de a mechones con la cabellera negra y la sangre del Nehuén, que había empezado a secarse. (...)"

sábado, 24 de agosto de 2019

¡¡FELIZ DIA QUERIDOS LECTORES!!

Hoy se cumplen 120 años, si no cuento mal, del nacimiento de JORGE LUIS BORGES, exponente por antonomasia, epítome (me puse borgeana) de las letras argentinas, que ante todo se declaró LECTOR. Imagino que por eso hoy se celebra nuestro día. 
Ricardo Piglia decía que la lectura es una práctica que a lo largo de los siglos no ha variado mucho, sigue siendo sincrónica y sigue insumiendo tiempo... una letra al lado de la otra, una palabra luego de otra-con la excepción de Joyce y sus palabras valija que condensan sentidos y sonidos mágica y musicalmente-.
Así que vaya todo mi reconocimiento a aquellos curiosos, interesados, displicentes, críticos, amables LECTORES, que en una vida que parece privarnos cada día más de uno de los bienes más preciados que podemos tener, EL TIEMPO, dedican el suyo a seguir y disfrutar, si es el caso, pacientemente, páginas que los que las escribimos, en secreto y sin decirlo, les dedicamos a ellos. 
A los que escribimos, sin LECTORES, poco y nada nos quedaría. 

                                                                    ¡FELIZ DIA! 



PRIMER FORO ZADIG ARGENTINA. Viernes 23 de Agosto 2019

Ayer estuve en el Primer Foro Zadig en Argentina. Como recibí mensajes preguntándome si había grabado o qué tal había estado, les cuento impresiones (lamentablemente no grabé las ponencias).

Primera impresión: ¡Qué cabezas enormes tiene Argentina en su patrimonio cultural!
No hay manera de no ver que ajustar con la cultura en los presupuestos nacionales es un acto político mayúsculo, que dejo a la interpretación de cada uno. Cada una desde su discurso (los hubo muy diversos, incluso se produjo en acto el efecto de que se hacían inconsistir unos con otros), fueron interesantes: proponían, interpelaban, cuestionaban.
Me gustaron especialmente María Paz Ferreyra, Laura Arnés y Cecilia Varela. No tengo los textos así que les cuento lo que recuerdo, que por supuesto es sólo mi lectura. María Paz Ferreyra aportó con mucha frescura y espontaneidad la perspectiva más peculiar y particular de la tarde, hablando de sí misma y planteando (casi como si hubiera leído a Lacan) que habría que hablar de feminismos y de psicoanálisis en plural; Laura Arnés trajo la interesantísima perspectiva de que el neoliberalismo (probablemente la palabra más repetida en la tarde) produce e instala modos de decir, frases, sintagmas. Que el neoliberalismo implica también una estética y una ética.
Sabemos con Wittgenstein que uno piensa como habla, y con Lacan, que uno goza como habla, por lo tanto, se trata de una manera de incidir sobre los cuerpos a través de fórmulas injertadas, impuestas; el neoliberalismo no es sólo el triunfo de un régimen en el que prevalecen las ganancias financieras por encima de cualquier otro aspecto de la vida moderna; es una maquinaria de incidir sobre los modos de goce (ver 1984 de Orwell, por citar solo un libro, o la ¨Proposición del 9 de octubre... de Lacan donde habla del objeto mirada a escala planetaria y de los procesos de segregación que contrabalancean los mercados comunes-¡pasan los años y no cede el efecto de sorpresa que esta lectura de Lacan me produce!).
Por último  Cecilia Varela introdujo, a través del comentario sobre la ley anti-trata, los efectos paradojales que la universalización necesariamente produce, efectos paradojales que toda ley genera en los sujetos: podemos decir que la ley y el deseo se rozan, en algunos casos, pero ni remotamente se recubren uno con la otra. Perspectiva a tener en cuenta junto con los de las polémicas intra-feminismos, que siempre nutrieron al movimiento y seguirán haciéndolo.

Hubo un deslizamiento interesante a mi juicio, hacia campos radicalmente diferentes, cuando se habló del aborto y de la obligación de garantizar la salud a las mujeres que eligen abortar, a la vez que se planteó el derecho a garantizar el deseo de las mujeres que deciden sobre sus cuerpos.

Por último, me quedo con el cierre de Mónica Torres, psicoanalista lacaniana, que retomó que no hay un psicoanálisis, sino muchos, diferentes, incluso muy diferentes. También planteó que Lacan, con sus fórmulas de la sexuación fue "feminista", y que las mismas dan cuenta de posiciones subjetivas y no de sexo biológico ni anatómico.
En mi lectura, extraigo como cierto esbozo de propuesta de que a los feminismos (y yo lo extendería a cualquier movimiento que se declare a sí mismo antitotalitario) les conviene la lógica no-todo, que resuena con lo diferente, con lo hétero, con lo exo, con lo que no hace sistema ni universo, con lo infinito. Por último, postura tan decidida como fuerte, Mónica dijo que el psicoanálisis acerca, o sería deseable que lo hiciera, a los hombres que lo practican a una posición femenina y que el psicoanálisis no puede ni debe abolir, para ser tal, la dimensión de la responsabilidad subjetiva frente al trauma (agrego que el trauma puede incluso involucrar delitos, que resolverán las leyes).
En conclusión, y aunque no hubo tiempo para el diálogo con la audiencia, que producirá sus propios interrogantes y conclusiones, una tarde maravillosa que aportó para los psicoanalistas la valiosa oportunidad de escuchar y saber qué piensan otros discursos, qué piensan otras mujeres que no son psicoanalistas, y poder servirse en el mejor de los casos, de esos aportes.
Por muchos Foros más, y por qué no, con la inclusión de hombres que cuenten qué piensan y sienten.