domingo, 30 de mayo de 2021

"...EN LA ORILLA DE LA NADA". "...LA FUERZA DE UN INFIERNO". CLARICE LISPECTOR. BILINGÜE.



El primer capitulo de esta novela es probablemente de lo mejor que he leido en mi vida. Claro, hay que estar receptiva, abrirse. Voy a elegir solo algunas frases, pero por favor!!! no se pierdan a Clarice! Es difícil creer que tanta belleza, sensibilidade, poesia, metafisica e imaginacion confluyeran juntos en esta escritora.
Hoy la dejo que hable por mi.

“No se que hacer con la aterradora libertar que me puede destruir”. (Elegi esta frase como epigrafe de mi novela, El mal transparente).
“Estoy tan asustada que solo podre aceptar que me perdí si imagino que alguien me esta dando la mano”.
“Ir hacia el sueño se parece mucho al modo en que ahora tengo que ir hacia mi libertad. Entregarme a lo que no entiendo será ponerme en la orilla de la nada”. 
“Es que un mundo todo vivo tiene la fuerza de un Infierno”.
Clarice Lispector. 


The first chapter of this novel is WONDERFUL! It is hard to believe that such beauty, sensitivity, poetry, metaphysics and imagination were all together in this writer. I will choose some few phrases. But please don´t miss her work! Today I let her speak on my behalf!

"I don´t know what to do with the terrifying freedom that can destroy me." (I chose this sentence as the epigraph of my novel Transparent Evil).
"I feel so scared that I will accept that I got lost only if I imagine someone holding my hand". 
'"Go towards dream is so much alike to the way that I must go now to my freedom. Surrender to what I don´t understand will be putting me on the edge of nothingness". 
"The thing is that a world whole alive has the strength of a Hell". 
Clarice Lispector.


Forgive me dear Clarice for the translation! Edicion de El cuenco de Plata. Traduccion al castellano de Mario Camara. 

sábado, 29 de mayo de 2021

ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE DANTE ALIGHIERI. EL INFIERNO DE LA DIVINA COMEDIA.


El Infierno más amado! La Divina Comedia de Dante Alighieri

 ¡Bienvenidos al Infierno de Dante!
La Divina ComediaDante Alighieri. Traducción y notas de Jorge Aulicino. Editorial Edhasa. Edición 2015. Ilustraciones tomadas de William Blake. La Divina Comedia de Dante. S. Schütze y M. A. Terzoli. Editorial Taschen. Edición 2017.

Según los estudiosos en la materia, se sabe poco de la vida del gran poeta florentino. Menos aún del derrotero al que se vio sometido, luego de ser desterrado (en 1302, con motivo de su participación política y su pertenencia al grupo de güelfos blancos, cercanos al Pontificado) por Carlos de Valois, hermano del Rey de Francia. Las casas reales europeas no son mi fuerte, de modo que dejo estas referencias para los que saben sobre estas menudencias. La cuestión es que le impusieron una multa, le prohibieron ocupar cargos públicos a perpetuidad, y lo desterraron dos años. Dos meses después fue condenado a muerte y sus bienes le fueron confiscados, veredicto que afectó también a sus hijos varones. Dante nació en Florencia en 1265 en una familia güelfa y murió en Rávena, en el exilio, en 1321.
No se han conservado manuscritos de su autoría, quizás debido a la confiscación. Ciertos cotejos históricos permiten aventurar que el Infierno se escribió entre 1306 y 1309, el Purgatorio alrededor de 1313 y el Paraíso entre 1316 y 1321. Es decir que la Divina Comedia fue escrita en el exilio. Inclinado desde joven hacia la poesía, escribió su Comedia (así la llama él, y “Divina” fue agregado por Boccaccio, primer biógrafo de Dante) en lengua vulgar, en detrimento del latín; escritura que no obvió la invención de vocablos.
Los cálculos y las aportaciones que hace el propio autor en el Infierno, dan cuenta que el viaje de nuestro héroe, de la mano del poeta Virgilio, que lo guiará hasta la salida del Purgatorio, comienza la noche del Jueves Santo de 1300. El trajinar por el infierno concluye la noche del Sábado de Gloria, en las últimas horas de la vigilia Pascual (duración aproximada de dos días). De modo que la Comedia transcurre en Semana Santa de 1300, y culmina en el Paraíso coincidiendo con la resurrección de Cristo.
Dante se topa en su viaje con la selva oscura, metáfora de extravío moral,  y será la compañía y sabiduría de su maestro Virgilio lo que le permitirá sortear toda clase de fieras, peligros, horrores y angustias a través del Infierno, en su camino al encuentro de Beatriz, que se produce en el Paraíso. Es la misma Beatriz la que se le aparece a Virgilio instándolo a que acuda en ayuda de Dante. Hasta aquí, una mínima información “dura” para situarnos.
Les cuento que luego de leer Infierno, anticipo que la Divina Comedia es una obra descomunal. Con una estructura muy precisa (delimitada por la importancia del número 3, que remite a la Sagrada Trinidad, cada trayecto está compuesto por 33 cantos, de tercetos de tres endecasílabos; cada parte termina con la palabra “estrella”) aúna en su texto profundamente sincrético a seres, poetas y filósofos antiguos; la tradición clásica y la cultura medieval, el texto bíblico, la ciencia y la geografía de la época, la política y la historia, el mundo pagano y el cristiano. 
Créanme, difícilmente se salve alguien de encontrarse en el Infierno dantesco, que no tiene antecedentes ni teológicos ni literarios, y que funda nuestra concepción del mismo.
Tal como lo inmortalizara Botticelli en su pintura, es un embudo de círculos concéntricos, algunos de ellos a su vez divididos en fosas (como el 8vo) o en giros (como el 7mo), en medio de tinieblas. Al entrar en él, se lee la siguiente leyenda: “Dejen toda esperanza los que entran”. Según la geografía de la época (¡aquí hasta se vuelve casi un texto antropológico por darnos los conocimientos geográficos de su tiempo!) el Infierno se sitúa debajo de Jerusalén, centro del hemisferio boreal, llegando en su parte más angosta a hundirse en el centro de la tierra, donde en la parte helada del Infierno, mora Lucifer, el ángel caído. Al salir del Infierno, Dante vislumbra una montaña, en las antípodas de Jerusalén: es el Purgatorio ( y esto es bellísimo: al salir del Infierno, Dante se encuentra con Lucifer, arrojado por Dios, que dotado de tres caras y tres pares de alas gigantes de murciélago, devora en cada una de sus tres bocas a los tres más grandes traidores: Judas Escariote, Bruto y Casio. Lucifer al ser expulsado por Dios, habría caído en el hemisferio austral- ¡oh no!- habiendo obligado a la tierra a replegarse en el hemisferio norte, por temerle. De modo que ¡la única tierra que habría quedado en el sur, sería el Purgatorio!).
Siguiendo la Ética aristotélica, más se desciende en los círculos del Infierno a pecado más grave. El circuito parte del Ante Infierno, donde se encuentran los pusilánimes; “la secta de los condenados que no agradan a Dios ni a su enemigo” (cita de la edición mencionada más arriba). Para recorrerlo todo, habrán de cruzar ríos hirvientes, de sangre, llenos de sufrientes en eterna agonía, y evitar la amenaza de fieras salvajes de toda índole. Parte del primer círculo o Limbo. Del 1er círculo al 5to incluido, hallamos a los pecadores por desmesura: lujuriosos, glotones, avaros y derrochadores, iracundos y perezosos, los no bautizados;¡ los poetas!. En el 6to están los heresiarcas, y en el 7mo los violentos, divididos en 3 recintos: los violentos contra el prójimo, contra sí mismos y contra Dios y la Naturaleza, respectivamente. En el 8vo, dividido en 10 bolsas, los fraudulentos (rufianes y seductores, aduladores, simoníacos, magos y adivinos, hipócritas, ladrones, malos consejeros, cizañeros, falsarios, entre otros). Finalmente, el 9no círculo está dispuesto para los peores pecadores que pudieran existir: ¡los traidores!: dividido en 4 recintos, se ubican allí según la magnitud de la traición, los traidores a sus parientes, a su patria, a sus huéspedes, y por último, a la majestad humana y divina. Les dije, ¡no se salva nadie!
Cargada de simbolismos, de metáforas, de alusiones a la cultura griega, a sus dioses, a Cristo, Dante se venga y hace justicia a su vida con su obra. Menciona, haciendo gala de un lirismo impresionante,  a los pecadores de toda índole por su nombre, apellido y cargo, cuando lo tuvieren. Lamenté no haberla leído antes tanto como desconocer la lengua de Dante, que en alguna medida habrá sido la de mis ancestros, para gozarla más.
Me voy ahora que me espera el Purgatorio. 
Ah! La ilustración en la que Dante y Virgilio se encuentran a las puertas del Infierno, es del genial William Blake.


jueves, 27 de mayo de 2021

EL CONCEPTO DE AMOR EN SAN AGUSTIN. DE HANNAH ARENDT. SOBRE LA VIDA EN SOCIEDAD Y EL NUEVO AMOR. PUBLICADO EN LA REVISTA ABC LA CULTURA DEL PSICOANÁLISIS N# 1 DEL COLEGIO ESTUDIOS ANALÍTICOS.

 

El concepto de amor en San Agustín. (Hannah Arendt. Editorial Encuentro. 2009)

Por Leonor Curti 

 

Este libro presenta la reformulación de la tesis con la que la autora se doctorara en filosofía por la Universidad de Heidelberg bajo la dirección de Jaspers, en 1928 (la primera publicación tuvo lugar en 1929 en Berlín). Con la tesis original, Arendt llamó la atención de manera negativa de críticos y sobre todo de teólogos, por plantear las encrucijadas del pensamiento agustiniano y las dificultades con las que éste se encontró para darle cabida al mandato cristiano de amor universal al prójimo.

 

Agustín de Hipona nace en Tagaste (hoy Argelia) el 13 de noviembre del 354, y muere, luego de una prolífica vida de 75 años, en Hippo Regius (ciudad de la que fuera obispo, también hoy Argelia) el 28 de agosto del 430. Fue nombrado “Doctor de la Iglesia” el 20 de septiembre de 1295 por el Papa Bonifacio VIII. Con inclinaciones por la retórica, la literatura y el teatro, fue un estudioso de la filosofía, abrasando la filosofía maniquea (filosofía dualista del bien y el mal, del espíritu y del cuerpo). Más adelante en su vida, habiendo pasado por Roma y Milán, en el año 386, y bajo la influencia de los sermones de San Ambrosio, su acercamiento al pensamiento de Plotino y a la lectura de los textos de San Pablo, se produce su viraje total al cristianismo, que incidirá de manera absoluta en su pensamiento, reformulándolo.

 

La lectura que hago de este texto se ciñe estrictamente a él, y propone destacar la operación Arendt para localizar el emplazamiento del amor al prójimo en el andamiaje del pensamiento del filósofo: el del nudo en el que filosofía y teología borran sus límites para fundirse en una propuesta más ética que teológica o filosófica (esto último ya es lectura propia).

 

A modo de introducción podemos decir que San Agustín estaba preocupado por explicarse la presencia del hombre en el mundo: por su felicidad, por su origen y por la verdad que debía ordenarlo todo, y para obtener una explicación que satisficiera su intelecto tanto como su afectividad, se vale de métodos o matrices de pensamiento filosóficos que parecen haber llegado hasta Descartes (respecto del dualismo, en ambos hay un retiro retrospectivo del mundo hacia alcanzar el fundamento de la verdad inobjetable y el echar mano a Dios como recurso: para “volver” del aislamiento al mundo y al otro en un caso; del vaciamiento del mundo al mundo sensible y extenso en el otro), además de haberse nutrido de el cristianismo de San Pablo.

 

 

 

El amor Trino.

 

“Y lo que oculta una máquina tan bien hecha, cuando le sucede que se enfrenta a la pareja de Adán y Eva en la flor de su pecado es por cierto de una naturaleza como para ser propuesto en ejercicio a una imaginación de la relación humana que no rebasa ordinariamente la dualidad.

Pero que mis oyentes se armen antes con Agustín…”.

De La ciencia y la verdad. 1966. Escritos 2. Jacques Lacan.

 

A medida que se avanza en la lectura de tan compleja tesis, se va delineando una suerte de conceptualización anticipada: el pensamiento agustiniano filosófico es extremo, y los impasses con los que se encuentra, no los resuelve el filósofo sino el teólogo. De modo que la primera parte del libro, El amor como anhelo. El futuro anticipado puede pensarse como preteológica; la segunda, Creador y criatura. El pasado recordado, como un pasaje de un discurso al otro y una transmutación del concepto de amor; y la tercera, Vida en sociedad, como de raigambre profundamente cristiana, es decir, teológica.

 

Primera parte: El amor como anhelo. El futuro anticipado.

Partamos de una premisa: el deseo es en sí mismo un estado de olvido del alma.

Se desea y se desea amar aquello que no se tiene, y que por lo tanto es exterior a uno mismo. Se desean bienes o personas que por la remisión retrospectiva (la idea preexistente de haber conocido la felicidad) nos hacen suponer que al poseerlos obtendremos la felicidad tan ansiada. Ahora bien, muy freudianamente, dirá San Agustín que poseer el bien para gozar de él, es sentir el temor a perderlo. El bien por excelencia será la vida misma, y el máximo mal la muerte. El temor, entonces, rige la vida mundana del hombre. Aquí la primera torsión: la frustración ante la pérdida de los objetos amados (irremediable por la estructura del deseo y por la finitud que los afecta) se invierte en negación: nada es deseable más que liberarse del temor (a la pérdida de los objetos y a la muerte). De este tipo de amor mundano, también llamado cupiditas, se sale por el anhelo de la eternidad y del futuro absoluto, con otra modalidad de amor, caritas, que conecta con Dios y su gracia.

 

Cabe anticipar, sin embargo, que desde esta perspectiva que llamaría ontológica, el ser del hombre se le sustrae siempre: se halla en aislamiento respecto de todo lo que lo rodea y respecto de Dios. Nunca logrará cerrar el hueco existente entre la exterioridad y sí mismo. Aquí empieza a surgir el tema de la extimidad. Una vez que el hombre se retira de la mundanidad, en el camino para hallar su verdadero ser, San Agustín no halla serenidad en lo más íntimo, y ante la pregunta por su ser, apela a Dios: Dios, en tanto objeto justo del deseo y del amor, será la quintaesencia del yo íntimo, pero no habrá relación de identidad entre el hombre y Dios. Éste da existencia al hombre mas no el ser, que por las influencias del pensamiento griego, estaría ligado a lo inmutable, lo permanente, a lo eterno.

Para “ser” el hombre deberá trascender su existencia humana, y superar su temporalidad, su mortalidad.

Nueva torsión: para alcanzar la eternidad, el hombre debe vincularse al Ser Supremo, es decir, a Dios. Y para ello, y en la ausencia de temor que caritas le ofrece (como pertenencia futura a lo eterno) tiene los bienes del mundo, ahora en su nuevo estatuto de útiles. El hombre debe servirse del mundo y los bienes (también de los otros, cuestión complicada que sólo el amor al prójimo podría resolver) para aspirar a la consecución del Bien Supremo, el futuro anticipado de libertad.

En principio, algunos problemas se le plantean aquí a San Agustín: el primero, el hombre debe renunciar a sí mismo (a su amor por sí y a los objetos de sus apetitos) para ir en busca del Ser Supremo. Esta operación lo lleva a un estado de máximo aislamiento. Entonces ¿cómo devolverlo al mundo de la buena manera, y qué hacer con el cuerpo? ¿El otro, que tan imperiosamente debe hacer entrar en su estructura San Agustín, es un par, un enemigo, un medio o un fin? La posible solución que Arendt encuentra será planteada en los siguientes capítulos.

 

Segunda Parte: Creador y criatura. El pasado recordado.

Esta parte plantea un giro de timón: de la pregunta por el ser del hombre de la primera parte, pasamos ahora a la del origen del hombre en el mundo; a cómo advino a la existencia. Ya no se tratará tanto de Dios como del Creador, o de Dios en tanto Creador de criaturas. Aquí la criatura podrá conectar con el Creador gracias a la memoria y la rememoración: se trata de ir hasta el pasado último. En la búsqueda del Creador, en la memoria, el pasado retorna al presente, y se vuelve deseo anticipatorio de un futuro que volverá al origen. Así, inicio y fin se vuelven intercambiables. La criatura transita el tiempo que se corporiza entre el aún no del origen y el ya no de la muerte.

En el intervalo entre el ser y el no ser, si la criatura logra anudar su vida al Creador, las fronteras del aún no y del ya no se disuelven, y limitan con la eternidad;  la muerte no lo privará del ser, porque la muerte absoluta será para San Agustín el extrañamiento absoluto y eterno de Dios.

La eternidad vacía de sentido a la muerte, y origen y fin se vuelven intercambiables.

Sin embargo, no hay fusión con Dios. El hombre no será nunca uno: ni en el ser ni en el tiempo. Y para rescatarlo de este doble exilio, será imprescindible la gracia de Dios.

La criatura depende del Creador. La perfección del bien se alcanza por vía de la negatividad: liberándose del mal (del mundo, de cupiditas, del amor a sí mismo, de la codicia, etc.). Pero cumplir este mandato es tarea complicada para la criatura: su alma quiere y no quiere, el hábito (que lo conecta con el pecado) está alojado en el interior de su voluntad y se le impone la impotencia para cumplir con la ley (que es la voz del Creador que le habla a través de la conciencia para revelarle su dependencia de Dios).

En el seno de este conflicto, aparece el teólogo cristiano en su esplendor: la gracia, como auxilio de Dios, es la aceptación de la criatura pecadora que creó, y es a la vez, un nuevo comienzo. La ley sólo revela los pecados pero no logra suprimirlos. Para alcanzar tan difícil por no imposible meta, San Agustín introducirá casi como un principio, el amor al prójimo.

Del Dios filosófico habíamos pasado al Creador. Ahora hay que dar un paso más para arribar a lo que llamaría el Dios ético de San Agustín.

El hombre ya se ha negado a sí mismo, ha negado al mundo, los placeres, y sin embargo no puede igualarse a Dios y ha quedado en estado de aislamiento. Entonces, ¿qué es un prójimo? ¿Cómo darle entidad?

Aquí entra la dimensión histórica y profundamente cristiana en el pensamiento agustiniano.

En un primer nivel, dirá que todos los hombres, en tanto descendientes de Adán, copertenecen al mismo origen, lo que en cierta manera, los asemeja.

A otro nivel, el otro será prójimo en tanto criatura, y se amará en él lo que en él justamente no es de él: lo que esperas que sea, lo que lo conectará con el ser eterno.

En cierta forma, el otro devendrá un rodeo para amar a Dios, y para no verse afectado por la muerte.

 

Tercera parte: Vida en sociedad.

¿Qué es lo que hace sociedad, si la identidad de Dios no basta para lograrlo?

¿Alcanza para San Agustín el hecho de que los hombres compartan haber heredado el pecado original y ser mortales para hacer comunidad? La respuesta es negativa. Entonces, ¿de dónde proviene la fe necesaria para crear una comunidad de creyentes? De Cristo; de su presencia en la Tierra y su muerte redentora. Cristo trajo para los hombres la libertad de elegir la gracia divina y el poder redimirse. El otro, será también mi propio recordatorio de mi cualidad pecadora,  y la muerte eterna el castigo del pecador.

La vida nueva del nuevo hombre (el hombre bueno) que tendrá lugar en la Ciudad de Dios, será la de combatir el pecado, y en ella los hombres se ayudan mutuamente a redimirse. 

La vida nueva se gana con un combate incesante contra la mundanidad y el pecado, que acaba con la muerte; muerte terrenal que no quita la eternidad, si se ha vivido en Dios.

La fe en Cristo y en la redención será vinculante al prójimo. Y con Cristo San Agustín resuelve el aislamiento, el rechazo de sí necesario para alcanzar el Ser Supremo, y las dificultades para renovar un lazo social disuelto en relación con el mundo y con los otros.

“El amor mutuo deviene amor a uno mismo, pues el ser de cada yo se identifica con el ser de Cristo (…)” (pag. 143). La nueva comunidad estará conformada por una multitud de individuos que se vinculan con amor entre sí porque opera en ellos la gracia de Dios.

Si bien el prójimo nunca es amado por sí mismo sino por mor de la gracia de Dios, y lo amo como a  mí mismo en tanto yo estoy tocado por la gracia de Dios y esa gracia nos hermana, el prójimo es un vehículo del lazo con Dios, y la relación entre creyentes es indirecta; está mediada necesariamente por la gracia de Dios y por el amor de Dios compartido, en los hombres.

 

Arendt dirá para finalizar su tesis, que la complejidad del desarrollo del pensamiento agustiniano es que le da un doble origen al hombre: en tanto individuo (la pregunta atinente es por el ser) y en tanto parte del género humano (la pregunta en este caso es ética, por el bien, por el mal, por la libertad de elegir a Dios, y de actuar conforme lo enseñana la muerte y redención de Cristo). Su propuesta es que el amor al prójimo cumple la función en San Agustín de anudar ambos orígenes, y la nueva ciudad, la nueva vida y la nueva forma de amor dan cuenta de ese anudamiento.

 

De este modo se plasma lo triple del amor en San Agustín:

 

- El amor mundano (cupiditas), concupiscente, equivocado porque aleja de Dios, y conecta con la futilidad de los bienes y las cosas (por ende recuerda nuestra propia futilidad).

 

- El amor a Dios (caritas), que conecta con el Ser Supremo, y le da acceso al hombre a la eternidad y  a perder el temor, para que muera la muerte, pero lo aisla y no le brinda ninguna identidad.

 

-El amor al prójimo, que más allá de lo cristiano del desarrollo, y de lo imprescindible de plantear la fe y la gracia casi como principios para que se sostenga, habilitó un lazo social nuevo que muchos se han tomado el trabajo de repensar, entre ellos, Freud (aunque no lo cite) y Lacan; nuevo lazo social develado que tal vez explique el por qué de la molestia que causara esta tesis en críticos y teólogos.

 

 

.

 

 

 

 

jueves, 20 de mayo de 2021

SOBRE EL SER ARGENTINO. EL ESCRITOR ARGENTINO Y LA TRADICIÓN. JORGE LUIS BORGES

 

"(...) Por eso repito que no debemos temer y que debemos pensar que nuestro patrimonio es el universo; ensayar todos los temas, y no podemos concretarnos a lo argentino para ser argentinos: porque o ser argentino es una fatalidad y en ese caso lo seremos de cualquier modo, o ser argentino es una mera afectación, una máscara.

Creo que si nos abandonamos a ese sueño voluntario que se llama la creación artística, seremos argentinos y seremos, también, buenos o tolerables escritores". 

lunes, 17 de mayo de 2021

HOY CUMPLE AÑOS LA CANTANTE IRLANDESA ENYA. ¡EN SU HONOR, EN EL DE IRLANDA, Y EN EL JAMES JOYCE!

 

JAMES JOYCE Y LA MÚSICA I. CANCIÓN QUE INTERPRETA MARÍA, PROTAGONISTA DE "ARCILLA" RELATO DE DUBLINERS. POR Enya: I Dreamt I Dwelt in Marble Halls


El título de la canción en castellano es Soñé que moraba. Es una hermosa canción, de un amor que ya no es, lo que le da su tinte melancólico. Pertenece a la ópera Bohemian Girl de 1843, y su autor es William Michael Balfe y la letra es de Alfred Bunn. 
La traducción de la primera estrofa, que es la citada por Joyce en el relato, dice así, según la traducción de mi libro, de Alonso Donado: 

"Soñé que moraba en salones de mármol
con vasallos y siervos a mi lado,
Y que, de todos cuantos vivían entre aquellos muros
Yo era la esperanza y el orgullo,
tenía riquezas demasiado grandes para ser contadas
Y podía alardear de un aristocrático y antiguo apellido.
Pero también soñé, y eso fue lo que más me gustó,
que tú me querías
que tú me querías como siempre."

En el relato, la protagonista se equivoca al cantarla, y repite la misma estrofa, en lugar de cantar la segunda. Que diría algo así (la traducción es mía por lo tanto, ¡piedad!)

"Soñé que pretendientes pedían mi mano
que caballeros de rodillas
con votos que el corazón de ninguna doncella podría resistir
me prometían su fe
Soñé que uno de tan nobles huéspedes
se adelantó para pedir mi mano,
Pero también soñé, y eso fue lo que más me encantó
que tú me querías
que tú me querías como siempre".

viernes, 14 de mayo de 2021

DE QUÉ HABLO CUANDO HABLO DE JUVENTUD. CARTAS A UN JOVEN POETA. RAINER MARIA RILKE

 

"Hemos de aceptar nuestra existencia tan ampliamente como nos sea posible. Todo, también lo inaudito, ha de ser posible en ella.!Esta es, en el fondo, la única audacia que se nos pide: ser valientes ante lo más extraño, prodigioso e inexplicable que nos pueda suceder. (...) Si nos fuera posible ver más allá de lo que alcanza nuestro conocimiento y un poco por encima de la avanzadilla de nuestros presentimientos, quizá llegaríamos a soportar nuestras tristezas con mayor confianza que nuestras alegrías. Pues son momentos en los que algo nuevo se ha introducido en nosotros, algo desconocido. Nuestros sentidos enmudecen con tímido encogimiento, todo en nosotros se retrae, nace un silencio y lo nuevo, lo que nadie conoce, se yergue en el centro y calla".