Hoy comparto con vos una joyita: grandes obras de la literatura ilustradas y reunidas en una publicación de RUSS KICK, en su tercer volumen.
Las ilustraciones corresponden a:
COLETTE, de Cherí, por Molly Crabapple.
DREAMING OF BONES de W.B Yeats, por Lauren Weinstein.
HEART OF DARKNESS de Joseph Conrad, por Matt Kish.
NÁUSEA, de J. P. Sartre, por R. Crumb.
THE VOYAGE OUT, de Virginia Woolf, por Caroline Picard.
ULYSSES de James Joyce, por David Lasky.
NAKED LUNCH, de W. Burroughs, por Emelie Ostergren.
DIARIOS DE ANAIS NIN, de A. Nin, por Mardou.
LADY´S CHATTERLEY´S LOVER, de D. H. Lawrence. por Lisa Brown.
sábado, 11 de julio de 2020
jueves, 9 de julio de 2020
SATISFACCIONES INCONFESABLES EN UN JUEGO DE ESPEJOS QUEBRADOS POR LOS RUIDOS. LAS HORTENSIAS DE FELISBERTO HERNÁNDEZ. 1949
¡Esta nouvelle de Felisberto está absolutamente fuera de proporciones! Es una genialidad. Escrita hace 70 años, se adelanta de manera descarnada a fenómenos relativos a modalidades de satisfacciones sexuales poco menos que siniestras, para resonar plena de actualidad, en una época, la nuestra, donde los accesos al goce (sexual y no sólo sexual) parecen alejados de toda moral posible, incentivados hasta lo infinito por la tecnología y los avances de la ciencia, desanudados del deseo.
Recordé Las Hortensias asistiendo al seminario virtual, que te recomiendo, que da mi colega y amiga Nieves Soria, Mutaciones del parlêtre ( junto con La casa de las bellas durmientes y En el lago, dos novelas imperdibles de Yasunari Kawabata, que se ocupan de la tortuosa realización y de lo desvirtuada de la búsqueda de la satisfacción sexual plena de la sociedad japonesa).
Si sus relatos indescriptibles, con un estilo único e inquietante no fueran suficientes, Las Hortensias debiera ganarle a Hernández su entrada triunfal en el canon literario de Occidente. No tengo dudas de ello.
Se trata de la vida matrimonial de Horacio y María. Viven solos, en una casa oscura, con un jardín invadido de intimidatorios ruidos que provienen de una fábrica cercana. Sus vidas transcurren de manera trivial, podría decirse, con excepción de algo que se repite cada día, con una hora fija: en cierto sector de la casa, hay montadas lo que podríamos llamar vidrieras, que cada día a cierta hora, se pueblan de muñecas, las Hortensias (no, no se trataba de flores... sino de muñecas). Éstas son dispuestas gracias a las manos y el estímulo creativo de algunos empleados de Horacio, en escenas que, éstas sí, cambian cada día. Horacio no sabe de antemano qué escena va a encontrarse y cómo participarán las muñecas de las mismas. Es una sorpresa que espera lleno de excitación y ansiedad, cada tarde. No quiero contarte más porque el suspenso es fundamental en la novela.
Una hija que no llega, y un triángulo pasional que comienza a armarse entre María, Horacio y Hortensia prefiguran una trama entre terrorífica y perversa que vemos ser llevada a su límite por Felisberto Hernández, con pericia insospechada, con arte para plasmar cada escena "dicha" para que podamos verlas al leer, con un manejo de lo siniestro del más alto nivel. El amor plano, degradado a las imágenes, los celos, la seducción, los deseos de muerte se van entrelazando con maestría, con un trasfondo que no puede menos que sorprendernos: Horacio comienza a no soportar mirarse en los espejos; éstos son cubiertos en toda la casa. Pero cuando esto sucede, el fenómeno del doble emerge irreductible: es entonces cuando todo se precipitará compulsado por la presencia amenazante de los ruidos.
No te pierdas esta novela. Es una maravilla. La narración no explica; nos confronta con los hechos y es el lector el que tiene que atar cabos y descubrir los nudos invisibles que unen a los personajes, cuando las imágenes se resquebrajan. Te va a sorprender y a subyugar.
miércoles, 8 de julio de 2020
martes, 7 de julio de 2020
lunes, 6 de julio de 2020
LA MUJER, TODA TABÚ. PERIOD. END OF A SENTENCE. DOCUMENTAL DE RAYKA ZEHTABCHI. 2018.
Hoy te recomiendo este hermoso documental de algo más de 20 minutos.
Se trata de un emprendimiento cooperativo de un hombre, muy humano y bien orientado podríamos decir, y varias mujeres de un pueblito hindú, para fabricar toallitas higiénicas para el período. ¡Usaban telas!
Es conmovedor ver a esas apenas recién niñas, profundamente divididas por lo que les ocurre; aquello de lo que no son siquiera habilitadas, ni por ellas ni por el medio que las rodea, a decir en sus propias palabras.
Los sueños, los miedos, el pudor de esas "mujercitas" es retratado con alto nivel de humanidad y hasta cierta alegría, que se transmite más allá de la aspereza, la ignorancia y la reprobación religiosa y social del medio que las rodea.
No te la pierdas. Dura apenas un ratito. La ves en Netflix.
Una joya. Otra más.
Se trata de un emprendimiento cooperativo de un hombre, muy humano y bien orientado podríamos decir, y varias mujeres de un pueblito hindú, para fabricar toallitas higiénicas para el período. ¡Usaban telas!
Es conmovedor ver a esas apenas recién niñas, profundamente divididas por lo que les ocurre; aquello de lo que no son siquiera habilitadas, ni por ellas ni por el medio que las rodea, a decir en sus propias palabras.
Los sueños, los miedos, el pudor de esas "mujercitas" es retratado con alto nivel de humanidad y hasta cierta alegría, que se transmite más allá de la aspereza, la ignorancia y la reprobación religiosa y social del medio que las rodea.
No te la pierdas. Dura apenas un ratito. La ves en Netflix.
Una joya. Otra más.
domingo, 5 de julio de 2020
EL COMERCIANTE. DOCUMENTAL DE TAMTA GABRICHIDZE. 2018. PREMIO DEL JURADO AL MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL EN EL SUNDANCE FILM FESTIVAL 2018.
Te cuento primero una anécdota personal. Hace más de 10 años, participé de una jornada de Un techo para mi país. Si no conocés a la ONG, te cuento: se trata de elegir familias (no estuvimos al tanto de los criterios de selección), en condiciones de precariedad, a las que se les construye una casita monoambiental de madera. Sus medidas son aproximadamente de 3 metros por 5. La casita carece de cocina y de baño; es como una casita del árbol pero más grande y apoyada sobre pilotes, en el piso (los pilotes la preservan de la humedad de la tierra). Me tocó participar en la casita de una mujer que habitaba con sus cuatro hijos (de distintos padres, que brillaron por su ausencia) una tapera de chapa de 3 metros por 3. Allí había dos colchones, un quemador, algo de ropa y poco más. Fue la elegida de la cuadra. La tarea llevaba todo el día, de modo que almorzamos con ellos: pastas con salsa de tomate, que algunos de los participantes prepararon. Al terminar el almuerzo, mientras la futura dueña de casa se secaba las lágrimas de emoción que le causaba pensar que la próxima vez que lloviera no tendría que despertar a cualquier hora a sus niños para llevarlos a lo de una vecina que tenía piso de hormigón, porque su tapera "se llovía", una de las participantes comenzó a partir en varios trozos cada uno de los alfajores de chocolate Havanna de la caja que había llevado. Como nuestra llegada se había convertido en el acontecimiento del día, estábamos rodeados de chicos que venían a ver qué estábamos haciendo. Uno de ellos, al ver los 6 triángulos en los que quedaban divididos los alfajores, señalándolos, preguntó: ¿Qué son? Se me estrujó el corazón.
Jamás olvidé lo que viví ese día, tanto es así que un relato de mi Buenos Aires anónima recoge la anécdota.
Bien, este corto, El comerciante, que hoy te recomiendo me produjo una sensación parecida. No tenés excusa para no mirarlo. Dura apenas 24 minutos. Está ambientado en la República de Georgia, ex URSS. Su protagonista vive en Tiflis, su capital. Es un vendedor ambulante, para el que la moneda de cambio es el kilo de papas. Te invito entonces a que te dejes impactar por una inquietante belleza, por paisajes indescriptibles, que habrían maravillado a Van Gogh (imposible no recordar sus cuadros sobre los cosechadores y comedores de papas), y por el retrato humano y casi silencioso de vidas que sobreviven a contrapelo de la vida misma, sin explicación, sin metáforas que atemperen el rigor de la tierra que se imprime impiadoso en el rostro y las almas de sus habitantes; vidas que atisban con asombro la llegada del vendedor, con su camioneta cargada de cosas maravillosas y por completo desconocidas para ellos.
Una joya que encontrás en Netflix.
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