miércoles, 30 de octubre de 2019

¡EN ENLACES PASA ALGO SERIO! JORNADA ENLACES. AZAR Y DESTINO. 26 DE OCTUBRE EN LA EOL. SEGUNDA MESA PLENARIA.: INVENCIÓN: ENTRE AZAR Y DESTINO.



La segunda mesa plenaria estuvo orientada por el título Invención: entre azar y destino. Comenzó con la presentación que Blanca Sánchez hiciera de la novela de Aníbal Leserre, La chica que le sonreía a los perros. La poética y atenta lectura de Blanca, La escritura como una manera de estar en la vida, sintagma tomado de la novela, situó las contingencias de la vida alrededor de las que se escribió la ficción. Los hilos que se van tejiendo en ella tratan de padres e hijos, de la vida y la muerte, de partir y dejar partir. Al modo en el que Dante escribiera su Divina Comedia alrededor de un parpadeo de su amada Beatriz, Leserre escribe su novela alrededor de una sonrisa, la de Ana. Las múltiples historias se entrecruzarán, incididas por el azar, las contingencias y los destinos de los personajes, que tendrán respecto de ellos, una consideración y un hacer. Blanca relacionó el trabajo del escritor, que modifica y tuerce los destinos de los seres que crea, con el trabajo de escritura que produce un análisis, destacando el matiz autobiográfico de la novela (en particular a partir del personaje, Francisco, psicoanalista). Concluyó su presentación con una hipótesis: aquello que pudo haber sido la pasión por la propia historia, hoy es el gusto por la escritura de la propia vida bajo la forma de una ficción. Es darle al amor por la ficción un destino más allá del análisis, por la vía de la invención.  
Por su parte Claudia Castillo tituló su trabajo Escribir como si estuviera cantando.  Partiendo de la lectura del cuento de Borges La lotería de Babilonia, desarrolló cuestiones vinculadas al azar: éste es una interpolación en el orden del mundo; aceptar errores no es contradecirlo, por el contrario, es corroborarlo. ¿Podría un análisis pensarse como una interpolación de igual calibre? Para Lacan hay una relación de exterioridad del animal humano en relación con el orden del mundo, sin que éste sea necesariamente, un destino. La realidad primera es la del reparto del azar. Pasando por Aristóteles y su idea de la felicidad, se detuvo en la novela La fortuna, de Germán García, que escribe las marcas del exilio en Barcelona y el retorno a Buenos Aires del autor. Luego se refirió al punto de viraje que implica el Seminario XI en la enseñanza de Lacan. Allí éste se aboca a las nociones de tyché y automaton en el filósofo griego, en relación con la causa: la primera será para Lacan, el encuentro fallido con lo real, y el segundo, la insistencia del retorno de los signos. La causa se separará de la ley simbólica del retorno de los signos, será el agujero, la no relación sexual. Y el amor suplirá esa falla, ese agujero, en la contingencia del encuentro.
Luego, en lo que asumió el tono de un testimonio, comentó que de chica cantaba y escribía. Dejó de hacer ambas cosas cuando la injerencia del Otro se le volvió apremiante. La elección del analista estuvo, también, teñida de sus elecciones infantiles. Sin embargo, la solución a la que arribó le brinda un modo de satisfacción que, señaló, compartía con los asistentes: se trató, para ella, de escribir como si estuviera cantando. 
Mónica Torres cerró la plenaria de la tarde. Comenzó agradeciendo a la Comisión Organizadora de la Jornada, señalando que cada jornada supera a la anterior. Señaló que la primera plenaria se había destacado por un profundo trabajo de intensión, en relación con momentos importantes de la enseñanza de Lacan, referidos al amor, en los Seminarios XI, XX y XIV. Un witz de Pablo Russo, por la mañana, referido al efecto "cartel" de los trabajos presentados, a pesar de que ninguno sabía previamente sobre qué hablarían los demás, fue retomado por Mónica, para destacar el efecto de discurso de escuela, absolutamente contingente, que se había producido: no se puede imponer; pasa o no pasa. Por su parte a la tarde, tocó ficción, a pesar de que nuevamente, no sabían de qué hablarían las otras integrantes de la plenaria.
Tituló su trabajo Lo que se escribe como sinthome. Comentó dos novelas: Apegos feroces, de Vivian Gornick, americana y feminista, y Okasan. Diario del viaje de una madre, de Mori Ponsowy, argentina, que ha vivido en distintos países y es una mujer joven, una madre-niña. Ambas escritas por mujeres, tratan sobre la separación de una madre y un hijo: una hija mujer, en Apegos feroces, que es la voz narrativa; un hijo varón en Okasan, en la que la voz narrativa es la de la madre. En ésta última, la separación es lograda; en Apegos feroces no: ellas pasan el tiempo caminando por Manhattan solas. Las identificaciones eran provistas por las mujeres que se hablaban por el patio interno del edificio en el que vivían, al que daban todas las cocinas, situado en el Bronx, en una comunidad que en su mayoría tenía origen judío. Dichas identificaciones son tan feroces que Vivian no logra hacer fracasar su inconciente. La novela familiar es fuerte, y los S2 podrían ser infinitos. En este autoanálisis, propuso Mónica, el inconciente no fracasó; la protagonista no logra salir de sus identificaciones primeras, con mujeres; siendo las predominantes la madre (un modelo de femineidad sacrificado al amor, de luto, que recuerda a la de Gide) y una goy, seductora, representante del goce sexual. Ninguna de ellas, incluida la protagonista, lograrían alcanzar una vida común y corriente, aunque señaló, habría que aclararle a la autora que no es posible nunca encontrar una vida común y corriente, menos del lado femenino. Ella no logrará amar a los hombres de su vida. Es el relato de una mujer que en su tiempo histórico quiere ser mujer de otra manera, aunque no encuentra el camino para lograrlo, no logra separarse del Otro, de la buena manera: aunque escribe, su escritura no se equipara a las del artista que le lleva la delantera al psicoanalista.  
Por su parte Okasan es lo contrario, una novela breve, con pocas palabras y pocas referencias a la novela familiar, se ubica más del lado del Uno que del lado del Otro. Un hijo joven se ha ido a vivir a Japón: un viaje a otras lenguas, a otras costumbres, que hace fracasar las coordenadas de sentido habituales. La madre va en visita breve a verlo. Tiene que soltarlo porque él se ha soltado: habla otra lengua. Hablan poco, pasean en silencio. Ella va notando las pequeñas marcas que hacen de su joven hijo un desconocido para ella. Él se va soltando y ella lo va dejando ir, lo que produce una fuga del sentido en la novela misma. Se trata de la invención; en este viaje los personajes se reinventan. En sus paseos, ella nota que cuando él se refiere a ella con un tercero, la llama Okasan, (ella lo deduce porque no habla japonés). Inteligente y aguda, le pregunta a su hijo si hay otra forma de decir "mamá". Él responde que sí la hay: Haha, pero que no estaría bien llamarla así. Ella averigua qué quiere decir Okasan. El uso familiar es el Haha (como decir acá "mamá"). El "mamá" de la infancia ha sido reemplazado por un pictograma más antiguo y más formal, un título honorífico que escribe  la distancia que se establece entre la palabra y la escritura. Mónica sostuvo que ese pasaje es el pasaje de la identificación a la nominación. En la invención de este hijo y en el relato hay invención y efectos de creación. 
Vivian Gornick, que también ha luchado por hacerse un nombre, muestra la lucha entre dos figuras geométricas: una es triangular, la trama erótico-amorosa que la triangula: ella, su madre, la otra. Por otro lado, el intento de abrir un espacio rectangular en su interior y relacionarlo con la escritura. El triángulo debería abrirse hasta quedar vacío de todas las tramas y así permitir el goce de la escritura. De eso se trata en un análisis y en una vida. Depurarse de las tramas erótico-amorosas y permitir un goce distinto que se escribirá como sinthome y permitirá el fracaso del destino. 

En el tiempo posterior de conversación Aníbal Leserre agradeció su cercanía a Enlaces, destacando la dinámica del Departamento, propicia para aprender que los demás tienen algo para decir. Luego agradeció, muy emocionado, la lectura de Blanca Sánchez de su novela. ¡Fue un gran momento, del que se salió con un aplauso generalizado de los asistentes! Señaló que a veces se escribe porque uno se puede escuchar en la escritura. Señaló que en su novela hay la perspectiva de padre a hijo, y la resolución distintas de tres vidas, en relación con el destino.
Luego Pablo Russo comentó que en las tres ponencias se había hablado de escribir, también Aníbal. Claudia Castillo señaló que el título que puso a su trabajo es el de una entrevista que le hicieran a Germán García. Pablo retomó la palabra para señalar el lugar central, ¿necesario? de la escritura en relación con la invención, entre el azar y el destino. Mónica señaló que tanto el recorrido de un análisis como el recorrido de la enseñanza de Lacan van de la palabra a la escritura. La palabra, lalangue y la escritura son diferentes momentos de la enseñanza de Lacan y de un análisis. Claudia señaló que cree que hay un momento del análisis en el que hay que escribir; recordó de su paso por la BIP, junto con Aníbal, la impronta de que escribieran, en nombre propio. Por su parte Blanca señaló que el analista busca lo escrito en la palabra; a la vez que a veces escribiendo se logran exorcisar algunas cosas referidas a la posición del analista: un caso difícil, por ejemplo: estudiar, trabajar y escribir alivia. A veces, dijo, escribir es hacer algo con la imposible expiación del analista, con el hecho de meterse en la vida de los otros, en el destino de los otros. Mónica, cerrando la tarde y la jornada, señaló, recordando a Germán García, que la exhortación a escribir es un rasgo común. Recordó la frase de Lacan que dice que para leer no hay que entender, hay que leer, ella la transforma en "para escribir no hay que entender, hay que escribir", aunque no entiendan escriban. Comentó que quizás no fue casual que estuvieran presentes Claudia y Aníbal, y que la revista Enlaces 25 le haya hecho un homenaje a Germán García.

Luego del largo y caluroso aplauso llegó el momento del sorteo de libros (¡desde el 6 de bastos que me tocó como acreditación, mi suerte estuvo marcada; no me gané ningún libro!), del humor y el histronismo de Marcela Mas y del brindis y las fotos del final.
Te cuento que el artista que realizó el afiche El alfil, del poster de la Jornada es Miguel Dávila.

Titulé este comentario: ¡En Enlaces pasa algo serio! Y sí, te lo cuento. 
Si el trabajo de un análisis va de la palabra a la escritura, en esta Jornada, algo de la escritura que cada uno logró en su análisis y en su vida, pasó al bien decir para ser escuchado, para crear, para inventar nuevas resonancias. Y creo que es algo para celebrar. Da cuenta mucho más que larguísimas y aburridas puntuaciones de textos, de para qué sirve un análisis lacaniano, y de que el psicoanálisis está vivo, le pese a quien le pese, porque logra con aquellos que consentimos a realizar su experiencia, que tengamos vidas más satisfactorias y plenas, más intensas y animadas de deseo. 
¡Hasta las próximas Jornadas!

PRESENTACIÓN DE MONA, DE POLA OLOIXARAC, EN EL CICLO LECTURAS CRÍTICAS DEL CENTRO DESCARTES.

Comparto hoy con ustedes el texto con el que presentara la novela Mona de Pola Oloixarac.
¡Muchas gracias Pola por los hermosos mensajes y mails que me enviaras!


MONA


Buenas noches.
Me puso muy contenta recibir la invitación para participar en el ciclo de Lecturas Críticas. Es un ámbito de discurso dentro del Centro Descartes que amo especialmente.
No pierdo de vista que es la primera vez que hablo en calidad de presentadora desde fines de diciembre del año pasado. Todos podemos situarnos en la coyuntura de aquel momento sin más palabras. De modo que es insoslayable comentar que leí por primera vez a Pola Oloixarac por sugerencia de Germán García, que sabía de mi amor y mi pasión por la escritura y la lectura. En ese caso fue Las teorías salvajes la recomendación en cuestión.
Conocer a Germán, haber tenido la fortuna de que fuera mi analista por algunos años, escasos años para mí, no solo produjo incidencias y cambios mayores en lo concreto de mi vida, en mi relación con el deseo, el amor y el goce, sino que a la vez amplió mi universo simbólico y multiplicó de manera exponencial mi capital intelectual y mis capacidades: no leo ni mucho menos escribo igual, que antes de conocerlo y trabajar con él. Con esto apunto a que cuando me dijo que leyera a Pola, fui por el libro sin dudar un segundo. No averigüé quién era ella. Ni qué creencias e ideología tenía. Me bastaba que él me la hubiera recomendado. Leí Las Teorías Salvajes con interés y disfruté de una prosa diferente, incisiva, polémica, atrevida, que se metía con el universo intelectual de la ciudad de Buenos Aires, a través de un manejo literario de la ironía que me llamó la atención.
Fui hacia Mona, entonces, con el recuerdo de Germán y de su recomendación primera y con la confianza anticipada de que podría volver a encontrarme con una lectura interesante. Una anticipación de que podría verificar el hallazgo de lo que creo era aquel rasgo que me fue transmitido, en una mezcla ingobernable de azar y deseo, en el tiempo de trabajo con Germán: la incansable búsqueda de lo que vuelve a un escritor alguien único, y llevando el planteo al extremo, incluso original: una posición de enunciación propia, en una época donde proliferan las letras de lo políticamente correcto, se trate de la política que se trate en cada momento. No fui defraudada.


CONGRATULATIONS! THE WORLD IS YOURS, YOUR BODY IS NOT. ¡FELICITACIONES! EL MUNDO ES TUYO, TU CUERPO NO.

¿Qué es MONA?
MONA es una crítica despiadada al universo de la literatura y de los premios literarios, a los usos de goce del lenguaje, a las universidades norteamericanas y a las democracias light de Occidente, principalmente amenazadas por las migraciones desde el mundo árabe pero por encima de todo, por la falsedad de su impulso integrador de la diferencia por medio del cálculo, de un algoritmo.

El marketing y el branding están a punto de fagocitarse las voces de la producción literaria en todo el mundo: los candidatos a ganar el prestigioso Premio Basske-Wortz, en Suecia, son invitados a reunirse con alguna anticipación a la entrega del premio, en una suerte de outing pseudo- amistoso, para confraternizar. Entre los finalistas está Mona, joven y exitosa debutante en el arte de la novela, con un primer éxito editorial y una segunda novela que se resiste a ser terminada.  ¡Ella querría obtener el cuantioso premio de 200 mil dólares para irse a vivir al Amazonas, gastando por el resto de sus días, pocos dólares por año!

Emulando los mega encuentros de Ceos de grandes empresas multinacionales, los días transcurrirán en un paisaje bucólico y muy nórdico, entre neurolépticos, alcohol, baños en aguas heladas sin más abrigo que la piel, sesiones de caza, de karaoke, de sexo circunstancial; cundirán el aburrimiento y el agotamiento por el enorme esfuerzo de los participantes invitados y los organizadores para que todo esté perfecto, y por encima de todo, por el esfuerzo de que no se note cuánto esfuerzo les demanda a la mayoría de los asistentes, sostener y sostenerse en la escena del éxito y del reconocimiento.
A su vez, la tecnología de los múltiples gadgets estará omnipresente en misteriosos mensajes de un tal Antonio que Mona ignorará con determinación; en modos audiovisuales de mantener sexo sin ningún otro cuerpo más que el propio; en la amenaza de la creación de una inteligencia artificial literaria; en el networking como sinónimo de socialización. Google será postulado por uno de los participantes como la contranovela de la novela humana que puede visualizar la vida entera de los usuarios así como configurar sus deseos y sus limitaciones a futuro. Nuevo modelo narrativo cuyo poder inmenso, en el fondo, busca el control y la vigilancia. Todos sin excepción reducidos a ser niños estupefactos ante la seducción de las máquinas.
Mona viaja a Estocolmo, con su glamour de “animalito en extinción”; como una sirena que no se halla en las aguas en las que está sumergida pero que no encuentra las suyas. El mundo occidental, las universidades americanas y el outing son expresiones diversas  de un mismo modelo: el de los zoológicos clásicos, valorados en relación con la diversidad que exponían. La ethnicity de las personas es un valor en alza, y es imprescindible que la muestra sea lo bastante amplia para ser políticamente correcta. De allí que Mona podrá hacer una carrera más que interesante sólo siendo ella misma: mujer, hispana, inca. Se autodeclara persona de color en el corazón de Silicon Valley, en la Universidad de Stanford, cuando nunca antes había tenido registro de que fuera tal cosa. La ironía del texto llega a plantear que hubiera sido ideal que además, presentara algún tipo de discapacidad física para que el cuadro estuviera completo.
Esa es la historia más evidente que se cuenta.
Pero falta la segunda historia, como diría Ricardo Piglia, en su tesis sobre el cuento.


¿CUÁNTO DURAN LOS MORETONES EN EL CUERPO?

La segunda historia es la que se va construyendo con lo silenciado, con lo evitado; con el manejo corrosivo de la ironía que recae sobre los rasgos que diferencian a Mona Tarrile-Byrne: desde lo más evidente a lo menos: es mujer, no es blanca, es peruana, inca y su lengua es el español, aunque estudie en Silicon Valley. Sobre esos rasgos, que paradójicamente la tornan, por un proceso de sospechosa discriminación positiva, un elemento tan interesante en el campus y un índice de la amplitud de criterio en su entorno universitario durante la era Trump, sobre esos rasgos decía, recaerá la ironía lascerante que hace sospechar al lector que algo inasimilable está retornando sobre el cuerpo, la mente y la subjetividad de Mona.
Una mancha violeta en su cuello es la primera evidencia de lo que irrumpe y que Mona no logra interpretar ni registrar del todo. Una pesadilla que fusiona un gran caudal de aguas negras con animales muertos y la noticia de una niña de 12 años, Sandrita, desaparecida en Rímac, barrio peligroso de la ciudad de Lima, irán tejiendo un manto de horror, estupor y dolor para Mona.  El cuerpo y la mente transcurrirán el tiempo narcotizados o alcoholizados.
Estallidos de llanto sin motivo aparente, manifestaciones del dolor no subjetivizado aún, se sumarán a un acontecimiento natural tan arrasador como inconcebible; una alegoría de Jörmungander, bestia mitológica que vendría para vengar las múltiples muertes presagiadas durante el siglo XX (el arte, la historia, la novela), será la clave que proveerá a Mona, en el mejor de los casos, de la segunda escena necesaria para que el trauma devenga síntoma, y el dolor sordo que ha marcado su cuerpo pueda subjetivizarse. También será fundamental el encuentro con Sven, un escritor alpino de no ficción. Con él hablará por primera vez en el transcurso del meeting, del amor a las palabras e inevitablemente, de palabras de amor, sutiles, etéreas pero suficientemente auténticas para rescatarla de su olvido y del dolor inasimilable que éste le produjo.

Mona es una novela crítica de los procesos de homogenización y mercantilización que avanzan sobre los discursos, sean éstos culturales, literarios, históricos, de género, etc. En sacrificio de lo más particular de cada uno, el decir propio se ve reducido a una caricatura de la integración del diferente igualado a la exoticidad, al freaky, a una rareza digna de un zoológico. No obstante lo cual, derrocha humor, factor quizás imprescindible para leer determinadas cosas.
La novela dota a los más disímiles personajes de voces y perspectivas propias, a veces incluso contradictorias entre sí, como si su autora estuviera advertida de que lalangue en su impacto en el cuerpo, y el lenguaje como modo propio de hacer con ese impacto, delimitan las coordenadas de goce posibles para cada uno; la presencia de ciertos clichés daría también cuenta de dichas coordenadas, limitando las posibilidades de los usos del lenguaje en el mundo, posibilidades que un psicoanálisis podría quizás modificar, aunque la novela no se ocupa de esto.
Mona es también una suerte de denuncia de que la contracara feroz de los procesos de homogenización reinantes son la segregación, el odio y el racismo que atacan los cuerpos. La alegoría final propone la salida y también la salvación, por el camino del amor, que por más incipiente, tibio o sutil que parezca convoca una potencia que puede más que el odio más lúcido.
Mona es una propuesta literaria muy updated, ambiciosa e interesante, para aquellos que gusten de sostener a la vez, como decía Scott Fitzgerald, dos ideas contradictorias entre sí, sin paralizarse, de modo que luego de leer, extraigan sus propias conclusiones.

Muchas gracias.


martes, 29 de octubre de 2019

SE VIENEN MIS CRIATURAS EMBELLECIDAS Y EN PAPEL!


XII JORNADA DE ENLACES. AZAR Y DESTINO. Sábado 26 de octubre en la EOL. PRIMERA MESA PLENARIA

Participé este último sábado de la XII Jornada de Enlaces, con el tema Azar y destino. Fue un día increíble, de mucho trabajo y mucha y animada conversación entre colegas, donde no faltaron, además del psicoanálisis y casos clínicos, el cine, la literatura y el fútbol, entre otros temas. ¡Incluso se presentó una novela!
La labor inmensa de la comisión de organización se notaba apenas llegar. La acreditación sorprendía con las credenciales-naipes, y con una galleta de la fortuna, para continuar con un desayuno provisto de cosas ricas y muy buena onda.
La Jornada se abrió con la presentación del número 25 de la Revista Enlaces, a cargo de Elsa Maluenda y Santiago Hormanstorfer.
A continuación tuvo lugar la primera mesa plenaria, Amor al destino y destino del amor, a cargo de Walter Capelli, Pablo Russo y Graciela Musachi (en el orden en que tomaron la palabra), presidida por María Leonor Solimano. Trataré de sintetizar lo que se dijo.
Walter Capelli realizó una línea entre el amor vacío del amor cortés en el Seminario de la ética, y el amor como significación en el Seminario 24, con Dante y su Divina Comedia. Planteó el amor como aquello que suple la no relación sexual, conectando el Uno y el Otro. La experiencia analítica dignificará al amor en tanto nuevo, por saberse nudo de una disyunción; por no rechazar el acontecimiento imprevisto, más allá de la repetición.

Pablo Russo tituló su trabajo Valentía ante fatal destino o del exilio a la contingencia. Interrogó de qué manera un análisis puede, por el efecto de desengaño que produce al final, llevar al sujeto a ese más allá del límite en el que el sujeto está encadenado como deseo. El único destino para el ser hablante será el que éste se forje, y un análisis puede destituirlo en tanto necesario; puede afectar con la castración ese "destino supuesto saber" conduciéndolo a la posible reinvención de nuevas coordenadas sintomáticas, en relación con el amor y el goce. Advertido ya de que su verdadero partenaire depende de las contingencias de su goce, deberá realizar un duelo, atravesar la caída del objeto. La plasticidad del síntoma, entonces, hará cabida a la contingencia.
Por su parte, Graciela Musachi interrogó la frase ¡Sí, quiero! del consentimiento marital. Tomó el análisis que Benjamin hace de Afinidades selectivas, de Goethe. Para configurar dicho consentimiento, se unieron el determinismo de la elección amorosa en el amor romántico, y el imperio de la razón, dando como resultado el matrimonio como consecuencia moral de una elección supuestamente libre (comentó también el caso del Hombre de las Ratas). Luego se refirió al Seminario XI, en relación con el par destino-azar: lo que se produce como al azar (tyche del encuentro fallido con lo real), recibe una significación de destino, en el retorno de los significantes.
Para desplegar al último Lacan, recurrió a El reverso de la biopolítica, de E. Laurent: 
1er tiempo: emergencia del goce. Traumatismo que se inscribe como síntoma en la superficie del cuerpo.
2do tiempo: una palabra pasa al decir. El Otro dice una palabra que engancha con ese encuentro con el goce; no puede sino mentir sobre ese encuentro, ya que no puede decirlo.
3er tiempo: tiempo del saber. A esa palabra se engancha otra. Desde esta formulación sí se puede invertir la fórmula anterior y decir: Azar y destino, título de la jornada.
En el Seminario XX el amor tendrá la mayor relación con el saber; con dos saberes inconcientes. La elección de amor se realiza por el reconocimiento de signos puntuados enigmáticamente (cuestión que también había tomado Pablo Russo). Se capta cómo goza el otro, cómo el ser es afectado por el saber inconciente. El reconocimiento es el encuentro de los síntomas; es la ilusión de que hay relación sexual. Desde esta perspectiva, ya no se trata del retorno de los significantes sino del encuentro con el goce.


Las fotos corresponden a las plenarias (hubo muchísimos trabajos presentados en mesas simultáneas), a la hermosa mesa que compartí con Laura Carrara y Silvina Soto, coordinada por Eliana Amor, y a la genial comisión organizadora de la Jornada, que ¡logró regalarnos a los asistentes un día pleno de trabajo, conversación, amistad, creatividad y mucho humor! 
Mañana o pasado les cuento de la otra plenaria, en la que participaron Blanca Sánchez (presentando la novela de A. Leserre, La chica que le sonreía a los perros), Claudia Castillo y Mónica Torres. Coordinó Alex Crivelli.
Los trabajos fueron muy precisos, elaborados y poéticos, y tratar de comentarlos no es nada fácil. Mis comentarios intentan una aproximación a ellos.

miércoles, 23 de octubre de 2019

¡¡PRESENTACIÓN DE CRIATURAS DE ARENA, RELOADED!! ¡¡AGENDÁ!!


Te espero en la presentación de mi segunda novela, CRIATURAS DE ARENA. ¡Habrá  sorpresas para los que vengan y compren la novela! 
Hoy develo una: ¡ESTRENO DE PORTADA NUEVA!
Presentan la novela la psicoanalista MÓNICA TORRES y el escritor MARTÍN SANCIA KAWAMICHI. Participan con su arte MARLENE LIEVENDAG Y MARU DROZD. ¡VENITE!  
Es el miércoles 13 de noviembre a las 19 horas en la SADE, Sociedad Argentina de Escritores, salón Leopoldo Marechal, 1er. piso. 
¡Habrá brindis después! 








martes, 22 de octubre de 2019

TALLER DE ESCRITURA CREATIVA. ENCUENTROS INDIVIDUALES.

Escribir es una actividad placentera, un disfrute lúdico, un espacio de invención. 
Es combinar letras, palabras, que configuran ideas, sentidos, sonidos, ritmos. 
También es el arte de la alusión y de la elisión: se trata de dosificar la información, la descripción de los personajes, la sutil creación del misterio, del secreto.
Escribir es crear un universo propio; una interioridad que se vuelve exterior, y viceversa. Nos servimos de elementos de la vida para des-figurarlos, para atribuírselos a los personajes, para darles existencia. Es poner la vida al servicio de la literatura. 
Te propongo encuentros individuales o en grupos pequeños para trabajar tus textos.
Escribime a leonorcurti2002@yahoo.com