jueves, 2 de diciembre de 2021

EL COMÚN OLVIDO. DE SYLVIA MOLLOY. LA HILACIÓN DE LA MEMORIA EN LA RECONSTRUCCIÓN DE UNA VIDA.


 Me gusta mucho pero mucho Sylvia Molloy. Leí de ella Desarticulaciones y Vivir entre lenguas. Bellísimos e imperdibles ambos. 

Ahora me encuentro con esta novela cadenciosa, cálida, que desborda humor, en la que un hijo expatriado regresa a Buenos Aires para tratar de reconstruir la vida de su madre, y paralelamente, la propia, ligada a esa presencia enigmática, incalculable. A un deseo que lo precedió y que será un mensaje a descifrar para el protagonista. Para ello, habrá amigos de la madre, una hermana extraviada y su hija (prima del protagonista), y la ciudad, tan protagonista como ellos. 
Les comparto un párrafo que, dada mi inclinación por las lenguas diversas, me gustó particularmente. 
Se recuerda y se olvida con la savia de la lengua; de las lenguas. 
Corresponde al capítulo XXXI.

"(...) Recuerdo que una vez le pregunté a mi madre si no extrañaba el castellano, si no había días en que se cansaba de hablar en inglés, días en que se equivocaba y en una tienda o en un restaurante, digamos, le salía el pedido en otra lengua, o se le escapaba una palabra, o usaba un giro que delataba que hablaba desde otro idioma, el que no correspondía. Me miró como si hubiera dicho algo raro, algo en lo cual no se le había ocurrido pensar. No hablamos más del asunto, durante años. Mucho después, cuando ya vivía en Orient, un día, inesperadamente, volvió al tema. Te acordás de lo que me dijiste una vez sobre la otra lengua, la lengua que se extraña (no me acordaba), he estado pensando (me lo decía como si fuera algo que yo le había dicho hacía muy poco) y me pasa algo que te va a divertir, hay un montón de granjas por aquí que venden heno para los animales, y los carteles dicen HAY, y por más que esté acostumbrada, mi primer impulso es leer la palabra siempre en castellano, como si fuera verbo, y reaccionar pensando que falta algo, ¿qué es lo que hay? Tengo que hacer un esfuerzo para recordar que hay es heno. Es como estar leyendo desde otro lugar. Lo que no entiendo es cómo me pasa esto tan a menudo, ya tendría que estar preparada, pero el HAY me agarra siempre desprevenida. Es raro, ¿no? Esto me lo contaba en castellano, la lengua que preferíamos hablar cuando estábamos solos. Yo tenía una amiga francesa, continuó mi madre, a quien le pasaba algo parecido, cuando leía ICY PAVEMENT en los caminos, no pensaba en hielo, pensaba en ici, como aquí: aquí el pavimento. La lengua le hacía una mala jugada. Tu amiga sería medievalista, recuerdo que le dije, orgulloso de mis conocimientos ortográficos recién obtenidos en Princeton; no sabía que tuvieras amigas francesas. Sos un pedante insoportable, se rio mi madre, y hay muchas cosas que no sabés de mi". 

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