Ayer vi Un poeta de Simón Mesa Soto.
Ciclo auspiciado por el espacio cultural Caligari Autores.
Les cuento brevemente el argumento.
Un poeta colombiano, gran promesa en su juventud, se encuentra viviendo con la madre, con el lazo con su hija prácticamente inexistente, con dificultades subjetivas para un trabajo común y corriente por considerarse un artista, y a la vez, con una desorientación profunda en relación a su don poético; se ha transformado en un "borrachín". En este escenario surge una estudiante de secundaria (omito deliberadamente detalles para no anticiparles todo) con un don poético que es una anomalia en el ámbito en el que nació y en el que crece. Este encuentro cambiará la vida de todos.
Por qué les recomiendo este film?
Permítanme comenzar con una frase del ensayo Visión de Anahuac, del prolífico Alfonso Reyes, poeta, ensayista, narrador, crítico mexicano, muy caro a los afectos de nuestro poeta mayor, Jorge Luis Borges. Al parecer Reyes fue embajador en Argentina, y allí conoce a Borges e impulsa su producción. También influyó notoriamente en los narradores posteriores, como Octavio Paz y Carlos Fuentes.
Dice Reyes al comienzo de este ensayo, que les recomiendo que lean (encuentran el pdf en internet):
"Viajero: has llegado a la región más transparente del aire".
Se refiere a la capital del imperio azteca, y a lo "maravillosa" que resultaba para los colonizadores.
Para qué traigo a Reyes? Porque este film filmado en Medellín, Colombia, plasma, y creo que no había visto antes un film que lo hiciera tan poética y bellamente, algo de la estética propia de Latinoamérica hoy. El film podría transcurrir en cualquier otra nación latinoamericana.
Es cierto que la precariedad, la pobreza y la exclusión creciente no son privativas de nuestra región, pero sí lo es la presencia, casi indestrutible, de los lazos familiares, por más disfuncionales que puedan ser, el humor negro para afrontar tanta carencia, el arte como resistencia y salvación, y como sugerí antes, la estética que nos es propia.
Por momentos desopilante, por momentos melancólico, este film se las arregla para hacer valer
atributos que los extranjeros parecen descubrir en nosotros con la misma sopresa y curiosidad que los colonizadores (claro que los primeros no vienen a producir un exterminio como el que produjo la conquista): los atributos de la sensibilidad y de la ternura y la cercanía emocional con los otros.
atributos que los extranjeros parecen descubrir en nosotros con la misma sopresa y curiosidad que los colonizadores (claro que los primeros no vienen a producir un exterminio como el que produjo la conquista): los atributos de la sensibilidad y de la ternura y la cercanía emocional con los otros.
Ver este film logra hacernos soñar con que nuestra región no será NUNCA sojuzgada del todo. Que somos sensibles a lo bello, que derrochamos calidez y autenticidad cuando aceptamos como somos, y de dónde venimos.
Deslumbran las actuaciones: todos seres comunes, por momentos privados de lo más básico, pero SIEMPRE ABIERTOS A CIERTA DIMENSIÓN DE LO OTRO. Receptivos de lo nuevo, de lo diferente. El guión es otro hallazgo en sí mismo. Los poemas que se leen son bellísimos, conmovedores.
Evoqué al salir del Malba, esa frase indeleble del gran Pasolini, refiriéndose de un modo muy beckettiano, al valor de la derrota: "(...) en la humanidad que de ella emerge. En construir una identidad capaz de advertir una comunidad de destino, en la que se pueda fracasar y volver a empezar sin que el valor y la dignidad se vean afectados. En no ser un trepador social, en no pasar sobre el cuerpo de los otros para llegar el primero. Ante este mundo de ganadores vulgares y deshonestos, de prevaricadores falsos y oportunistas, de gente importante, que ocupa el poder, que escamotea el presente, ni qué decir del futuro, de todos los neuróticos del éxito, del figurar, del llegar a ser. Ante esta antropología del ganador de lejos prefiero al que pierde. (...)".
Este film hermosísimo nos hace creer y sentirnos parte de esa comunidad de destino, quizá por razones diferentes a las que tenía en mente Pasolini, o quizá no...tal vez sean las mismas.
Para animarlos a que vean este film (ojalá prolonguen su exhibición, y si no, búsquenlo en plataformas y sitios de cine), premiado entre otros festivales, en Cannes, San Sebastián y Santiago, termino con otra frase de Visión de Anahuac:
"(...) Nos une también la comunidad, mucho más profunda, de la emoción cotidiana ante el mismo objeto natural. El choque de la sensibilidad con el mismo mundo labra, engendra un alma en común. (...) No renunciaremos -Oh Keats- a ningún objeto de belleza, engendrador de eternos goces".
Y este film es, sin ninguna duda, un objeto de belleza, engendrador de eternos goces.


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