domingo, 6 de noviembre de 2022

Sin novedad en el frente dirigida por Edward Berger, en Netflix. Cuando la microscopía del horror puede convertirse en arte.

Les  quiero recomendar este film, recientemente subido a la plataforma Netflix. Supe de él gracias a un colega, Marcelo Barros, que hizo un comentario tan elogioso como crudo del film. 

Es una remake de un clásico de 1930, dirigida por Lewis Milestone. Esta vez, se trata de la dirección de Edward Berger. 

El film trata sobre la Primera Guerra Mundial. Una guerra salvaje, de trincheras, cuerpo a cuerpo, tan anodina e incomprensible como todas y cada guerra. Al menos para los que consideramos las vidas humanas como por encima de cualquier otro interés. El film, tanto el de 1930 como el que hoy les recomiendo, se basan en la novela homónima de Erich Maria Remarque. 

Se trata de un relato visual de la microscopía de la guerra: de los resquicios, de las grietas incalculables por las que se infiltra el horror del que es capaz el ser humano. El mal  no descansa, se escucha en algún momento en el film. Y el mismo da cuenta de ello a cada segundo. 

Sin embargo te la recomiendo porque el director hizo a mi criterio, una obra de arte con este film: hay imágenes que embriagan de belleza; primeros planos que dejan sin aire, con una sensación de desasosiego y de agobio. Si bien el final no me terminó de convencer (en algún momento sentí que se rompía el pacto con el espectador, el que es imprescindible para que la historia que nos están contando sea verosímil, aunque no sea acorde a los hechos o a la historia), fueron las historias tangenciales, paralelas, microscópicas las que más me subyugaron. A éstas se suman logros estéticos de alta calidad, como cierta metamorfosis que el director les hace sufrir a sus protagonistas en sus fisonomías (me muero por contarles pero no quiero quitarles el efecto que produce mirar el film). 

Cuando terminé de verla pensé en dos manifestaciones artísticas antinómicas; una que amo y otra que fue una gran decepción. Primero la decepción. Pensé en Blonde, y en que el director podría mirar este film para tener testimonio directo de cómo el arte hace condescender al horror a la belleza. Este film lo logra con creces. Por otro lado, tuve la sensación de "esto yo ya lo experimenté antes...". Y sí, cuando vi las pinturas negras de Goya (en mis top 3 de expresiones artísticas pictóricas favoritas). Pensé en los cuadros de los fusilamientos del 3 de mayo, y en el Aquelarre. Búsquenlas y verán de qué les hablo. 

Si ven este film, verán horrores, verán cuerpos mutilados, vidas cercenadas, amores quebrados, sueños evaporados, pero también verán la expresión del arte más maravilloso. 

 
 

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