jueves, 3 de junio de 2021

MARE OF EASTTOWN. "EN MEDIO DEL CAMINO DE NUESTRA VIDA, ME ENCONTRÉ POR UNA SELVA OSCURA...". MINISERIE DE HBO DE 7 CAPÍTULOS, PROTAGONIZADA POR LA DESCOMUNAL KATE WINSLET.


 Los versos del título corresponden al comienzo del Infierno, de la Divina Comedia de Dante Alighieri. Creo que resuenan muy bien con lo que me encontré mirando esta serie.

 "Dejen toda esperanza los que entran" dice Dante en el Canto III. También este verso da cuenta para mí del planteo de esta durísima serie, que te recomiendo que veas si y solo si: a- crees que tu vida no está a la altura de tus expectativas (vas a cambiar de opinión probablemente) o b- si por el contrario, tenés resto suficiente de alegría para afrontar sin demasiado riesgo la travesía por el infierno de Easttown que la serie propone. De otro modo, pensalo. La realidad desborda tragedia como para buscar otras en la pantalla. 

Pero si te decidis a verla, sin contarte mucho, voy a decirte que el "All truth come to light" del afiche, es decir, toda verdad sale a la luz, no se condice a mi entender con lo que va sucediendo a lo largo de los capítulos. La verdad, a la que únicamente parece aferrada Mare, una detective que imprevistamente, es puesta a cargo del caso de la desaparición de una muchacha, y que lo esclarece como de carambola, no tiene el menor peso en el argumento. La luz que se desprenda de la verdad, impotente, quedará desdibujada por la oscuridad de vínculos sostenidos en el silencio, en secretos inconfesables, en vicios y en  una radical falta de responsabilidad por los actos de la vida. En un pueblo donde todos se conocen, la realidad es que nadie sabe a quién tiene al lado. Tampoco saben los protagonistas quiénes son, en última instancia. 

Por otro lado, la palabra, ese vehículo que logra que en el mejor de los casos, algo de los goces inconfesables resuenen, parece estar ausente de la vida de los pobladores de Easttown. De allí que aquellos que se atreven a servirse de sus poderes (el escritor, la psicóloga) tengan la potencial aptitud para despertar y conmover los demonios personales de los que aspiran a que el fuego del infierno desaparezca o a que al menos, se atenúe, y así lograr desactivarlos o dejarlos por un momento en suspenso.

Los hilos conductores de la serie y que comparten casi todos los personajes, son los consumos omnipresentes y desencadenantes de las tragedias, que se presentan al espectador casi sin dramatismo, desparramando sus consecuencias sin preferencias ni miramientos: nada ni nadie será lo que parecía ser. Incluso la miniserie corre por momentos el riesgo de caer en lugares comunes, previsibles: piensa lo peor y casi acertarás. 

Como dije antes, el supuesto crimen que se investiga carece de peso específico en el argumento, centrado en personajes errantes en sus propias vidas y en los lazos con propios y ajenos. 

Easttown es un pueblo desolado, desangelado, casi sin lugar para el amor en ninguna de sus formas, ni para el deseo por la vida, sin margen siquiera para los infortunios cotidianos. Todo esto es válido hasta la última escena del último capítulo, probablemente la mejor de la serie: conmovedora, alusiva, definida de manera magistral por el director que logró que, si por momentos tuve ganas de dejarla, por sentir que ya sabía lo que iba a ocurrir (lo peor), todo eso decía quedara difuminado por la potencia de esa escena. 

Adoro a Kate Winslet. Memorable en Revolutionary Road, del gran Richard Yates, con el enorme Leo Di Caprio; para recordar en La vida de David Gale (¡donde en una clase el profesor, Kevin Spacey, enseña el grafo del deseo de Lacan!) o en The reader, como la guardia colaboracionista del nacismo; en Steve Jobs o en Collateral beauty, por mencionar algunas de sus películas, sin olvidar la inenarrable Titanic. 

La serie ES ELLA, con las arrugas y la panza que se negó a que fueran borradas. La serie es ELLA encarnando a una mujer que se aferra a la poca verdad que su trabajo puede proveerle para no naufragar en la angustia y la tristeza, para no ser una muerta en vida. Cuando la miraba pensaba si la habría terminado de ver de no ser ella la protagonista. La respuesta fue absoluta, NO, a pesar de estar bien hecha, más allá de ciertos momentos previsibles de los que hablé más arriba. El resto del elenco no desentona, y me gustó especialmente el personaje de su hija, quién pone ternura y cierta sensibilidad etérea allí donde la vida la lleve. 

La podés ver en HBO o en Cuevana 2.  


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